martes, 26 de julio de 2016

Adiós al gusano de Guinea

No todos los días desaparece una enfermedad, pero la dracunculiasis ha podido ser la siguiente después de la viruela. Gracias a un proyecto internacional liderado por el Centro Carter, en el año 2010 únicamente se tuvo constancia de 1.797 casos en todo el mundo, la mayoría registrados en lo que hoy es Sudán del Sur. Para el año 2012 las autoridades sanitarias se propusieron reducir la cifra a cero. No se consiguió, pero la cifra se redujo a menos de la mitad. En 2015 los casos se habían logrado reducir a 14, por lo que el camino seguido es el correcto.


El triunfo no ha sido fácil; el gusano de Guinea (Dracunculus medinensis), causante de la enfermedad, es resistente a vacunas y medicamentos. El arma principal para la erradicación de esta dolencia es la prevención y una buena campaña informativa. Voluntarios locales enseñan a los aldeanos a filtrar cualquier agua que pueda estar contaminada mediante telas y pajitas (imagen de arriba). Explican el ciclo vital del animal para que las personas afectadas se abstengan de entrar en aguas estancadas, donde deposita las larvas. El intenso dolor que causa el gusano al salir del cuerpo impide que las víctimas lleven a cabo sus trabajos en el campo. Pero con la información y los medios adecuados a su alcance, África está muy cerca de aniquilar definitivamente esta antigua enfermedad.



Vía: National Geographic.


jueves, 21 de julio de 2016

Dios y el mundo según Spinoza

Spinoza fue un pensador perseguido en su época por “ateo” (sus obras circularon por Europa en el siglo XVII de un modo clandestino). Este autor rechazaba por entero, por considerarla irracional, ininteligible, la tesis de que un Dios omnipotente ha creado (según su entendimiento y su voluntad) el mundo desde la nada. En este contexto puede decirse que Spinoza rechazaba que Dios fuese una “causa creadora” (y esta expresión es sinónima de “causa transitiva”).

Es cierto, afirmaba Spinoza, que de la Sustancia divina (o sea, la Naturaleza) “procede” todo (de esa Sustancia provienen los atributos y los modos), y por eso puede sostenerse que “Dios” es una “causa inmanente” (según el cristianismo, Dios, como causa transitiva o causa creadora, es una “causa trascendente” pues entre el Dios creador y el mundo creado hay un auténtico “abismo”). Esto es algo que también rechaza Spinoza: entre la Naturaleza y el mundo hay “continuidad”. Es curioso, profundizando en estas ideas, mostrar la cercanía entre lo que sostuvo este autor del siglo XVII y muchas tesis de la “cosmología” contemporánea (en la que el mundo mismo surge de una auto-organización de la materia a partir de un punto crítico jocosamente denominado big-bang): todo esto encaja muy bien con las tesis spinozistas.

Big Bang
Una precisión: para Spinoza el entendimiento o el pensamiento son un atributo divino, una propiedad de la Sustancia, pero esto no significa que Dios piense (la Naturaleza aún siendo fuente de un orden "no piensa", carece de "entendimiento" y de "voluntad"). Esta es una idea también muy interesante que hoy vemos por ejemplo en la explicación de la evolución de las especies proporcionada por la biología darwinista. Por todo ello, la “identificación entre el entendimiento humano y el divino” tiene que hacerse con cuidado (es decir, destacando que el pensamiento es un atributo de Dios a la vez que se niega que Dios piense pues quiénes propiamente piensan son los seres humanos).

Un apunte más sobre la cuestión: Spinoza niega con rotundidad el creacionismo procedente del judeocristianismo (un creacionismo que ha impregnado la filosofía medieval y parte de la filosofía moderna (incluso hoy sigue habiendo tesis de este tipo, que se emplean, por ejemplo, para intentar cuestionar el darwinismo). Según la posición que Spinoza pretende refutar, Dios, el ente supremo, el fundamento último de todo, ha creado de la nada, y por "voluntad propia", el mundo y a nosotros en él, como hijos suyos hechos a su imagen y semejanza; si esto fuese así, entre Dios y el mundo debería haber un auténtico abismo, una radical separación (arriba el Creador y abajo, radicalmente distinto de este, el conjunto de lo creado). Según Spinoza Dios no es (si la razón no está contaminada en este punto por la fe) otra cosa que la propia Naturaleza.  Esto les pareció a buena parte de sus contemporáneos una tesis atea, y hay que decir que fue perseguido por ello, sus libros fueron, hasta cierto punto, clandestinos.

¿Qué sostiene Spinoza?: que Dios, es decir, la Naturaleza, se ‘expresa’ en el ‘mundo’ (ambos términos son distintos, pero no están separados, no hay entre ellos ningún tipo de abismo, hay diferencia y continuidad). Esto, por cierto, encaja muy bien con las posiciones filosóficas y científicas del siglo XX (aunque no encajaba con las del siglo XVII). Es por este motivo que, a día de hoy, Spinoza es un autor que siendo de su tiempo es también, en parte, "contemporáneo" (hay autores de nuestros días que reivindican la valía y validez de lo que él intentó pensar).


Spinoza realizó una aguda crítica del dualismo mente/cuerpo, es decir, de lo que había propuesto Descartes (aún hoy muchísima gente cree que cada uno de nosotros somos un compuesto con dos partes netamente separadas, la mente por un lado y el cuerpo por otro, e incluso, basándose en este dualismo, que una parte muere y la otra sobrevive). Todo esto es lo que rechazó en el siglo XVII con un conjunto bien trabado de argumentos. Resumiendo: Spinoza –poniendo a la razón por delante de la fe- negó que sea filosóficamente sostenible (en contra de una buena parte de sus coetáneos) la tesis de un Dios creador del mundo y del hombre en él.

Queda un detalle. Spinoza sostuvo que la idea misma de un “Dios creador del mundo” –una idea tan familiar en nuestra cultura- no es sino una “proyección antropomórfica”. Esta tesis supone decir que no sólo no es verdad que el hombre –y el mundo en el que vive- sea un ser creado a imagen y semejanza de Dios sino que, al contrario, el “Dios creador” es una ilusión de la imaginación humana en la que se fantasea con un ser superior –omnisciente, omnipotente-, un ser supremo hecho, en el fondo, a imagen y semejanza de los seres humanos. Esta tesis –que escandalizó en su época- ha llegado a ser bastante popular: fue adoptada en las críticas de la religión que realizó en el siglo XIX Feuerbach –un precursor de Marx-, y también aparece, con matices propios, en Nietzsche y Freud.

De todos modos no se puede concluir de lo anterior que Spinoza rechazase sin más cualquier religión, de hecho, su "divinización" de la Naturaleza parece compatible con ciertas formas de panteísmo, según el cual lo divino está a su manera distribuido y difundido ‘por todas partes’. Dicho de otro modo: el racionalismo de Spinoza no rechaza sin más la religiosidad, a pesar de que sí discute la "racionalidad" de las religiones con un fuerte núcleo "antropomórfico" (las tres principales religiones monoteístas, en su opinión).


martes, 19 de julio de 2016

Capadocia, una región bizantina de frontera

En 2013 recorrí Turquía (3.500 km por carretera en 12 días) y visitamos uno de los puntos turísticos más importantes del país, Capadocia, región clave en el desarrollo del Imperio bizantino entre los siglos IV y XI como sede espiritual, centro de arte y cultura, y patria de los más grandes teólogos de la iglesia oriental: los padres capadocios. La pérdida de esta región ante los turcos selyúcidas supuso el inicio de la decadencia bizantina.

Una vez disfrutada la experiencia de montar en globo, que no es para tanto como se pueda creer ya que solo estás media hora volando y se pasa mucho frío, comienzas a disfrutar de otra experiencia muy diferente que sorprende mucho más y te deja un recuerdo imborrable, se trata de la visita al llamado Museo al Aire Libre de Goreme.

Desde los siglos IV y V, Capadocia fue un lugar clave de la cristiandad oriental puesto que de esta región procedían teólogos de la importancia de Basilio de Cesarea, Gregogio Nacianceno o Gregorio de Nisa, que se formaron en torno a la figura de Santa Macrina. Durante este período, la espiritualidad capadocia corrió paralela a la de los grandes centros de Palestina y Egipto. Las célebres iglesias excavadas en la roca, y las catacumbas subterráneas decoradas que sobreviven aún en la actualidad, se remontan al período que va desde el siglo V al siglo VII y son testimonio de esa riqueza religiosa.

Entrada a la iglesia de San Juan Bautista de Cavusin (de finales del siglo V), en el valle de Goreme, sede de numerosas iglesias rupestres bizantinas en Capadocia

Las formaciones rocosas que se asemejan a conos en las laderas del valle fueron utilizadas como cementerios por los romanos, mientras que los bizantinos hicieron uso de ellos como iglesias. Hay alrededor de 50 iglesias y cuevas en la región en un escenario tan espectacular como este de la foto.


Durante los años más duros de la controversia iconoclasta que sacudió el imperio entre los siglos VIII y IX, muchas de estas iglesias sufrieron irreparables daños, pero otras quedaron indemnes, puesto que el culto se conservaba allí en secreto y su sofisticada decoración se había mantenido oculta.

Frescos de la iglesia de Karabash, del siglo XI

Después de la crucial batalla de Manzikert, en 1071, cuando tuvo lugar la derrota bizantina frente al ejército de los turcos selyúcidas, comenzó la progresiva pérdida de esta emblemática región que pasó a manos de los que serían enemigos por excelencia del Imperio de Oriente.

Visitar esta región en Turquía es imprescindible para conocer más sobre nuestro pasado, admirando al mismo tiempo la forma tan asombrosa en que el hombre se las ingenió para integrar su práctica religiosa en un escenario natural.


lunes, 18 de julio de 2016

El legado de la Torre de Loizaga

Ya es verano y comienzan a llegar visitantes a Euskadi de todas partes buscando cosas que merezca la pena ver en nuestra tierra que, por desgracia, suele ser una gran desconocida aún para la mayoría. El Museo Guggenheim, Donostia, el Castillo de Butrón, San Juan de Gaztelugatxe, el Puente de Bizkaia, la Casa de Juntas de Gernika o la Catedral de Santa María de Vitoria son algunos de los lugares que suelen acaparar la atención de los visitantes, pero no son los únicos que tienen una maravillosa historia detrás, hay muchos otros sitios que merece la pena conocer y que se convierten en grandes sorpresas para los turistas.

Una de esas visitas que pasa desapercibida para muchos es la de la Torre de Loizaga, una imponente fortaleza medieval del siglo XIII situada en el municipio encartado de Galdames, en el barrio de Concejuelo. La torre fue destruida por un rayo y posteriormente se procedió a su reconstrucción para deleitarnos con un aspecto que nos recuerda épocas pasadas con hombres a caballo y mandobles a diestro y siniestro, tanto en el interior como el exterior de sus murallas.

Muralla de acceso
Las obras de reconstrucción del actual Castillo de Concejuelo comenzaron en 1985. En la actualidad podemos disfrutar de una preciosa fortaleza que consta de una torre de 25 metros, rodeada de diferentes estancias que forman el castillo, un foso con puente levadizo y varias hileras de murallas, cuyas paredes exteriores se corresponden con las originales.


Torre de Loizaga
Detalle del dormitorio interior de la torre.

Estancia con chimenea
Salón interior para eventos


Solo por esto ya merece la pena acercarse hasta el lugar a verlo pero no es lo único, ni lo más exclusivo, que nos puede ofrecer la Torre de Loizaga. Entre sus muros se halla el Museo de Coches Antiguos y Clásicos con la colección privada más importante y completa de Rolls Royce del mundo, que fue creada laboriosamente por Miguel de la Vía hasta que la firma fue comprada por la alemana BMW en 1998. En su interior hay desde un “Allen Runabout” de 1899, a un “RR Silver Spur” de 1990 pasando por un “RR Silver Ghost Alpine Eagle” de 1914, o un “Phantom IV” de 1956. Tras el final de la II Guerra Mundial, de este modelo sólo se construyeron 18 unidades de las cuales únicamente quedan 17 en el mundo. El que se exhibe en el museo perteneció al emir de Kuwait. Los coches, perfectamente mantenidos y listos para ser puestos en marcha, están distribuidos en seis pabellones, y la verdad es que las hileras de coches impresionan, aquí podéis ver una minúscula muestra para hacer apetito.





Pero Rolls Royce no es la única marca de coches de la que podemos disfrutar. También hay Ferrari, Hispano-Suiza, Jaguar, Mercedes, Cadillac, Porsche... Desde un deportivo Lamborghini Countach hasta un hermoso camión de bomberos de 1936, de la firma Merryweather, perteneciente al parque automovilístico inglés, y un curioso carruaje del año 1885. Así hasta un total de 75 vehículos de los cuales 43 son Rolls Royce.

Jaguar XK 120 Roadster

Lamborghini Countach

Ferrari Testarossa

Te dejo con un apetitoso vídeo que sin duda te despertará más interés.

Torre de Loizaga. Colección Miguel de la Vía . Museo de coches antiguos y clásicos. from Torre Loizaga on Vimeo.

Esta impresionante colección de automóviles es el fruto de un exhaustivo estudio sobre la historia de la firma británica, que se complementa con una serie de piezas de diferentes marcas que datan desde los albores de la era del automóvil, hasta nuestros días. Todos ellos tuvieron su momento de gloria. Hoy descansan en la Torre de Loizaga, tranquilos y orgullosos de un pasado repleto de esplendor, esperando a que te acerques a disfrutar del día con ellos. En su web oficial tienes toda la información necesaria para planificar tu visita y hacer la reserva.

jueves, 14 de julio de 2016

Borobudur, la montaña que era un templo budista

Desde que fue nombrado gobernador de Java (Indonesia) en 1811, el teniente Thomas Stamford Raffles mostró un gran interés por la cultura javanesa. Durante el breve período en que los británicos dominaron la isla (volvió a manos holandesas en 1815), Raffles organizó varias expediciones para documentar los monumentos de la región y animó a los javaneses a que le trajeran antigüedades.



Fue así como, a principios de 1814, algunos informadores locales le contaron que en el valle de Kedu, al oeste de Yogyakarta, yacían las ruinas de un antiguo templo. Aquella información debió de despertar su curiosidad, ya que en poco tiempo organizó una partida de exploración para comprobar su veracidad. Sin embargo, Raffles se quedaría sin el honor de ser el primer europeo en contemplar la grandeza de Borobudur: sus obligaciones le impidieron liderar él mismo la expedición y fue el ingeniero holandés H. C. Cornelius quien partió a la selva en su lugar y descubrió las ruinas de un gigantesco mandala.

Llegar hasta las ruinas no debió de ser particularmente sencillo; los javaneses habían olvidado que aquella montaña había sido un templo. Una sombra de fatalidad y superstición rodeaba su nombre: Borobudur. Según las leyendas javanesas, Borobudur traía mala suerte a los visitantes, en especial si éstos provenían de la familia real javanesa. Una profecía decía que «aquel heredero que visitara la montaña de las mil estatuas moriría». En 1758, el heredero del principado de Yogyakarta marchó hacia el lugar para ver con sus propios ojos al «guerrero en la jaula», expresión con la que seguramente se hacía referencia a alguno de los estupas del templo, unos montículos artificiales con aperturas cuadrangulares desde las que se ven las estatuas de Buda que albergan en su interior. El soberano mandó buscar a su hijo, pero poco después de ser capturado, el heredero vomitó sangre y murió.

Oculto por la selva 

Borobudur es el templo budista más grande del mundo. Fue erigido entre 780 y 830 d. C. por la dinastía budista de los Sailendra, que tenían su corte en el valle de Kedu; seguramente procedían de la isla de Sumatra, donde estaba radicado el reino de Srivijaya, el más poderoso del archipiélago indonesio. Hacia 928, la corte de Kedu había desaparecido por completo, pero Borobudur siguió usándose al menos hasta el siglo XV. En ese tiempo y en los siglos siguientes, la vegetación de la selva y las erupciones volcánicas del Merapi fueron cubriendo Borobudur hasta casi ocultarlo del todo. De este modo, cuando el holandés Cornelius llegó a Borobudur en 1814 lo que vio fue una montaña de escombros y maleza, con pocos indicios de que aquello hubiera sido alguna vez un templo.



Con la ayuda de doscientos hombres, tardó dos meses y medio en despejar la maleza que cubría el edificio. Borobudur volvió a ver la luz tras más de cuatro siglos sumido en la oscuridad. Dado que el gran templo de Angkor Wat en Camboya no fue descubierto hasta 1860, el santuario javanés se convirtió en el primer gran descubrimiento realizado por los europeos en el sureste asiático. Las excavaciones iniciadas por Cornelius se prolongaron intermitentemente hasta 1870, cuando se descubrieron los últimos bajorrelieves. 

Poco después de que el templo quedara al descubierto comenzó a erosionarse con una rapidez alarmante. A lo largo del tiempo las lluvias provocaron que se filtrara tierra a través de grietas del edificio. Esa tierra quedó acumulada en los pasillos, lo que favoreció la conservación del templo porque actuaba como sujeción y, al cubrir parte de los bajorrelieves, protegía el muro de la erosión. Sin embargo, la tierra que se filtró entre las grietas provenía del interior del templo, que se había construido siguiendo la forma del monte en el que se ubicó. A consecuencia de ello la masa de tierra del interior del templo se fue reduciendo y las piedras que estaban fijadas al monte terminaron por perder estabilidad. La primera reconstrucción de Borobudur se llevó a cabo a principios del siglo XX. Se logró poner a salvo los muros, pero la situación del templo continuó siendo crítica a causa de la erosión y del expolio de fragmentos del recinto a manos tanto de javaneses como de extranjeros. Gran parte de la sección superior tuvo que ser reconstruida en cemento, puesto que muchas de las piezas originales habían desaparecido. El traspaso del control del templo a las autoridades de la Indonesia independiente, en 1948, no consiguió frenar su deterioro. En la década de 1970 parecía evidente que si no se actuaba inmediatamente el recinto sufriría daños irreparables, por lo que se inició un proyecto de restauración que duró diez años. Se instaló un complejo sistema de drenaje y los 170.000 bloques de piedra que daban al exterior fueron extraídos, tratados con productos químicos y recolocados. 



Guía para el devoto 

Borobudur es hoy uno de los mayores atractivos turísticos de Indonesia y, desde 1850, ha vuelto a ser utilizado como templo budista. Su nombre parece proceder del término Bhumisambharabhaudara, que significa «la montaña de la acumulación de virtud de las [diez] etapas [para convertirse en Bodhisattva]». El perfil del templo parece indicar que se inscribe en la vertiente del budismo conocida como mahayana (una de las tres principales ramas de esta religión). Sin embargo, el plano de Borobudur es una versión terrenal de un mandala. Los mandalas son elementos de meditación de origen hindú usados también en el budismo tántrico. El budismo tántrico o vajrayana ofrece al budista una serie de rituales para alcanzar antes la iluminación. Borobudur sirve a este fin, ya que ayuda al budista a visualizar los tres niveles por los que hay que pasar para llegar a la iluminación: el kamadhatu o mundo de los deseos, el rupadhatu o mundo de las formas, y el arupadhatu, que se alcanza cuando el hombre es libre de todos sus vínculos físicos y emocionales. Esto parece indicar que los javaneses tenían un profundo interés en la espiritualidad, ya que dedicaron un esfuerzo humano colosal a la construcción de un templo cuyo objetivo principal era ser una ayuda visual para la enseñanza del budismo. 



 Para saber más:

- Borobudur. Jean-Louis Nou, Louis Frederic. Barcelona, 1996.
- Web oficial del Templo de Borobudur.

martes, 12 de julio de 2016

La reforma del entendimiento según Spinoza

En este asunto Spinoza pretende dar un paso más allá de Descartes pues le parece que la definición de la verdad de las "ideas" (lo que nosotros conocemos como "conceptos") ofrecida por éste último es insuficiente en un punto concreto. Veamos en qué punto.

Descartes sostenía que para que podamos declarar "verdadera" a una idea es suficiente que ésta aparezca ante nuestro "entendimiento" (facultad de captar ideas "intelectuales", es decir, "conceptos") como una idea "clara y distinta". Un ejemplo: la idea –el concepto- de triángulo es verdadera porque, por un lado, nosotros vemos con nuestro entendimiento, con "claridad", que se refiere a un polígono de tres lados, y además también vemos que esa idea no se puede confundir con la idea de cuadrado o rectángulo (se trata de una idea "distinta", diferenciable de otras con las que podría ser confundida si no la captamos bien).

¿Niega o discute esto Spinoza? Realmente no. Únicamente entiende que en lo que propone Descartes asoma un peculiar peligro que puede tener desastrosas consecuencias, sobre todo cuando no se trate ya de ejemplos tan exactos como los que nos aporta la geometría. ¿De qué peligro hablamos? De este: si sólo consideramos a lo "claro y lo distinto" como la única y exclusiva característica de la idea verdadera, se corre el serio riesgo de que la verdad íntegra dependa de lo que eventualmente "vemos" o "no vemos" con nuestro entendimiento, algo que fácilmente puede dar pie a que se introduzca un elemento o factor, por llamarlo así, de "arbitrariedad subjetiva": ¿es el triángulo un polígono de tres lados porque mi entendimiento lo ve con claridad y distinción así o es al contrario? Este es el tipo de cuestión al que intenta responder Spinoza introduciendo un matiz decisivo en lo que sostenía Descartes.


Con el fin de evitar esta posible confusión Spinoza añade lo siguiente a lo que afirmaba Descartes: la "idea adecuada" es una "idea verdadera" (clara y distinta para el entendimiento que la concibe) en la que, además, resulta perfectamente patente su estricta validez, esto es, su plena "adecuación" a lo que a través de ella es concebido en cada ocasión. Volvamos al ejemplo anterior: la idea de triángulo es una idea verdadera (clara y distinta para el que la concibe) y, más aún, una idea adecuada porque pertenece a la pura y estricta "esencia" de un triángulo: tener tres ángulos y sólo tres (no cinco o siete). Spinoza resalta y recalca que la, por decirlo así, "cara objetiva" del fenómeno es la principal (en el caso de los triángulos tener tres lados), y su "cara subjetiva" (presentárseme eso mismo "clara y distintamente") es algo derivado y secundario, subordinado. Se trata de un matiz o un añadido a lo que señalaba Descartes que pretende evitar una pendiente que a juicio de Spinoza tendría numerosas consecuencias indeseadas.


jueves, 7 de julio de 2016

El valor de la demostración en Spinoza

Uno de los propósitos más ambiciosos del pensamiento de Spinoza que mejor ilustran su adscripción a la corriente filosófica del racionalismo del siglo XVII es su intención de construir una filosofía basada en la seguridad y en la confianza que expresa el modelo deductivo-geométrico de la matemática. Como herramienta de trabajo, dirá programáticamente, este modelo nos permite una distanciación emocional con respecto a los objetos de estudio que nos atañen, y, por tanto, una objetivación desapasionada del puro intelecto, más allá de la risa, de las lágrimas y de los afectos: nec ridere, nec lugere, neque detestari; sed intelligere.

Desde un punto de vista interno, este procedimiento, que forma o configura un orden de proposiciones a partir de definiciones, postulados y axiomas evidentes previamente expuestos, representa para Spinoza un conocimiento verdadero en la medida en que si toda definición de una idea clara y distinta es verdadera, la deducción lógica de los demás elementos que la componen revelará un ejercicio y un funcionamiento natural de la razón humana que no se equivoca, o mejor dicho, que no puede no equivocarse, es decir, no puede ser distinto de como es y, en consecuencia, es necesario y no contingente.

Dicho de forma más entendible, para Spinoza la confianza en la razón humana depende en última instancia del valor que se atribuya a la demostración como garante último de la verdad. Sólo si la razón es capaz de construir un determinado sistema de conocimientos a partir de un primer principio del que se deduzcan todos demostrativamente, sólo si expresa esa misma seguridad con la que la matemática ha logrado edificar y formalizar un sistema productivo de demostraciones geométricas, sólo entonces se puede llegar a tomar conciencia de que todo conocimiento verdadero (o en términos estrictamente spinozistas, «más adecuado») lo es siempre en virtud de que se tome el orden geométrico de las cosas como necesidad intrínseca de la naturaleza.

En este punto es donde mejor se revela la conexión entre el orden geométrico y el orden divino. El orden geométrico no sólo expresa, igual que Dios, la sustancia misma de las cosas, es de hecho su perfecta analogía. Las cosas derivan necesariamente de la esencia o sustancia divina de Dios, igual que los teoremas proceden necesariamente de la esencia de las figuras geométricas. Ahora bien, mientras que el conocimiento racional que expresa la idea geométrica tiene una necesidad de mediación a través de una serie de pasos demostrativos, el conocimiento intuitivo que expresa el sentirse y el ver en Dios las cosas no precisa ya de mediación, ya que Dios es, en cuanto sustancia única, causa de sí misma (causa sui) y, en consecuencia, causa directa y necesaria de todo lo que existe, incluyendo la diversidad de los seres corpóreos y pensantes. Por eso la afirmación de Dios en el plano intuitivo es la condición de posibilidad de todo el sistema spinoziano, lo que significa que el conocimiento de Dios es el supuesto indispensable para el conocimiento de todas las cosas, porque una vez afirmado como una única necesidad racional absoluta pueden procederse a evaluar sus rigurosas correspondencias en el conocimiento racional, concretamente en la necesidad geométrica.

El método geométrico de Spinoza


martes, 5 de julio de 2016

Reseña de "Hombres buenos" de Arturo Pérez Reverte

No estoy muy de acuerdo con las críticas literarias que he leído hasta ahora sobre esta obra de Arturo Pérez Reverte, catalogada como novela histórica por la gran mayoría, y es que considero que está muy lejos de ser calificada como tal. Para mí, Hombres buenos es un ensayo político que se apoya en una trama novelística intrascendente e inconsistente, y es que, al contrario que en el resto de sus obras, lo de menos es la "acción", lo más importante es el trasfondo, el mensaje, y si no, no tienen más que leer este párrafo:

"Y en aquel tiempo, divergencias que más tarde se revelarían terribles para nuestra historia, se perfilaban ya con cierta nitidez: un grupo animado de confianza, de generoso ardor, con fe en el progreso y en la educación, convencido de que para hacer a los pueblos felices era preciso ilustrarlos... Otro, petrificado en su ignorancia deliberada, en su indiferencia hacia la modernidad y las luces, instalado en el odio a lo nuevo. Y, por supuesto, todos los indecisos y oportunistas que, según las circunstancias, se agrupaban en torno a la gente honesta de uno y otro lado... Ya se tejían, tanto dentro de la Academia como fuera, los hilos de la cuerda con que los españoles nos estrangularíamos unos a otros durante los dos siglos siguientes."

Es evidente que el autor nos plantea aquí la génesis de las dos Españas enfrentadas primero en la guerra y luego en las urnas, por eso carece de sentido hablar de novela histórica en su habitual acepción, sino que más bien estamos ante una reflexión con perspectiva histórica de cómo hemos llegado hasta el estado actual de retraso dialéctico y democrático en comparación con otros países.

Para explicarnos esto, Pérez Reverte se vale de una aventura en la que dos hombres buenos de la RAE, Hermógenes Molina, ilustrado pero católico irredento, y Pedro Zárate, marino ateo, hombre de honor y muy leído (obviamente estamos ante el propio autor representado en su figura), se aventuran en la búsqueda y adquisición de un ejemplar de la primera edición de la Encyclopédie, ou dictionnaire raisonné des sciences, des arts et des métiers / par une societé de gens de lettres, mis en ordre et publié par M. Diderot … et quant a la Partie Mathématique, par M. D’Alembert. El rol que desempeña la Encyclopédie en este libro, más que didáctico es mitológico, todos los problemas y avatares a los que se enfrentan nuestros dos modestos héroes académicos merecen la pena con tal de hacerse con el conocimiento, la ciencia y el progreso intelectual que suponen la obra cumbre del Siglo de las Luces.

La Encyclopédie
Esos problemas y avatares vienen personificados en la figura de Manuel Higueruela y Justo Sánchez Terrón, que representan tanto la radicalidad católica típica de la derecha (Higueruela) como la supuesta superioridad intelectual típica de la izquierda (Sánchez Terrón). Ambos, cuyo pensamiento e ideales son completamente opuestos, son capaces de ponerse de acuerdo para evitar que la misión encargada por la RAE llegue a buen puerto: estamos así ante el famoso dicho "los extremos se tocan", hecho realidad. Eso sí, con la Real Academia Española en medio, independiente y afanada en su proverbial histórico buen hacer, cuya labor está continuamente puesta en entredicho por quienes ven en la homogeneización un enemigo común al que hay que combatir.

"La Academia siempre mantuvo una independencia real respecto al poder, y eso que le tocó vivir varios tiempos difíciles. Acuérdate de Fernando VII, o de los intentos del dictador Primo de Rivera por controlarla... O de cuando, tras la guerra civil, Franco ordenó cubrir las plazas de académicos republicanos que estaban en el exilio, la Academia se negó a ello, y los siglos se mantuvieron sin ocupar hasta que los propietarios exiliados murieron o regresaron a España."

Quienes esperen leer una novela al uso de Pérez Reverte tienen en esta obra un problema: en Hombres buenos el macho ibérico patriótico, guerrero, conquistador de tierras y coños a base de mandobles, hostias y cumplidos, no aparece. Asoma un poco, pero no aparece. Este es un libro en el que Pérez Reverte nos invita a pensar, cosa bastante infrecuente en este país enquistado, y más centrado en las misas, toros y fútbol que en la Filosofía, la Ciencia y la Razón. Por eso da igual que seamos Monarquía o República, mientras prefiramos Tele 5 a la lectura, estamos jodidos, condenados a no entendernos.

"No es sólo la Iglesia, señala tras un momento. Ella, añade, aporta un instrumento más al sistema perverso que gobierna a ciertos pueblos. Y no se trata de que la monarquía sea nefasta o no, pues ahí están los ingleses como ejemplo de que todo es compatible, sino de cómo en España se entiende la paz ciudadana."

He disfrutado leyendo este libro, pero este disfrute personal proviene de las partes del libro que dedica su autor a narrar cómo ha ido construyendo la trama, de las conversaciones largas de sus protagonistas -para algunos tediosas- que nos transmiten un trasfondo histórico de mucho calado. Para enfocar bien la lectura de este libro y disfrutarlo, se requiere un cierto conocimiento de lo trascendido en la época de la Ilustración, mal asunto para aquellos perezosos en la tarea del pensar que se verán obligados a hacer un esfuerzo extra para buscar información y entender el contexto. Por otro lado Hombres buenos tiene una cara muy divertida, la de encontrar y averiguar cuáles de la enorme cantidad de obras literarias que se mencionan son de verdad y cuáles son fruto de la imaginación de Pérez Reverte, tarea que lleva su tiempo y que nos muestra el trabajo de documentación que conlleva la escritura de un libro.


Por último, creo oportuno mencionar que existe un debate histórico aun abierto sobre el origen de la Revolución Francesa. Los primeros conflictos no fueron espontáneos sino que provinieron de intrigas políticas premeditadas. El grupo más relevante lo dirigía Luis Felipe II de Orleans, guillotinado más tarde, y estaba compuesto, entre otros, por el conde de Mirabeau, posterior presidente de la Asamblea Nacional, el abate Sieyès, uno de los tres primeros cónsules de Napoleón, y Choderlos de Laclos, militar y conocido autor de la famosa obra Las amistades peligrosas y que aparece en el libro. Digo esto porque quizá convenga no idealizar demasiado la Revolución Francesa, algo que puede ocurrir perfectamente después de la lectura de este libro.

jueves, 30 de junio de 2016

El aterrador legado de la Inquisición europea

Santillana del Mar es un precioso pueblo de Cantabria que recomiendo encarecidamente visitar puesto que aún conserva todo su encanto medieval intacto. Es muy conocido por la bellísima Colegiata de Santa Juliana, que alberga en su interior un claustro románico de gran belleza del que hablaremos en otra ocasión. Ahora me voy a detener en mostraros lo que para mí fue la gran sorpresa de mi visita: el sobrecogedor Museo de la Tortura. Advertimos que esta entrada puede herir la sensibilidad de los lectores...

Entrada al Museo de la Tortura. Fuente Wikimedia Commons
La exposición, compuesta por algunos objetos originales, otros adquiridos a anticuarios, y por reconstrucciones a partir de piezas o fragmentos de los originales, es un muestrario de instrumentos de tortura, castigo, y ejecución, utilizados en la época de la Inquisición, que realmente te deja sin aliento.
 En su interior, situado en una primera planta del edificio, podemos ver aparatos como un potro, la doncella de hierro, espadas para cortar cabezas, o cinturones de castidad, por mencionar solo algunos de los espeluznantes artefactos que se pueden ver. Verlos impresiona, pero lo que más acongoja, sinceramente, es leer las descripciones de uso que tienen todos y cada uno de ellos en su letrero correspondiente: te quedas helado pensando en lo que sufrieron los castigados. No está permitido hacer fotos en el interior pero sí es posible hacer fotos en el exterior de la entrada y, por ese motivo, os enseño aquí lo que hay en el caminito principal de acceso, con el fin de que os hagáis una idea del resto. Abstenerse sensibles, baste decir que, al ver estos aparatos desde fuera, hubo personas que se negaron a entrar porque lo iban a pasar mal. Pasen y vean.

Guillotina
Guillotina: su invención se atribuye al médico francés Joseph-Ignace Guillotin, pero en realidad lo único que hizo este hombre fue proponer la extensión de su uso a ciudadanos de todas las clases sociales ya que las decapitaciones estaban reservadas a las clases altas: "Los delitos de un mismo tipo serán castigados por el mismo tipo de pena, cualquiera que sea el rango y la condición del culpable", se lee en un proyecto de ley. Esto se podría llamar "democracia ejecutiva", en un macabro juego de palabras ¿verdad?  Su uso, a diferencia de la decapitación con espada, era mucho más preciso, porque se utilizaba una máquina sin defectos a la hora del corte. Pretendía provocar una muerte instantánea para evitar el sufrimiento, aunque se ha demostrado mediante estudios realizados que el ejecutado era consciente durante varios segundos después de haberle sido cortada la cabeza. En definitiva, que el ejecutado sentía y veía lo que pasaba mientras su cabeza rodaba por el suelo. Al pensarlo, te dan escalofríos.

Jaula colgante
Jaulas colgantes: hasta finales del siglo XVIII, en los paisajes urbanos y suburbanos de Europa abundaban jaulas de hierro y madera adosadas al exterior de los edificios municipales, palacios ducales, palacios de justicia, catedrales y murallas de las ciudades, y también colgando extramuros de postes altos cercanos a los cruces de caminos; con frecuencia se podía uno encontrar con varias jaulas en hilera. Las víctimas, desnudas o semidesnudas, eran encerradas dentro y colgadas. Sucumbían por hambre y sed, por el mal tiempo y el frío en el invierno, por el calor y las quemaduras solares en verano; a menudo habían sido previamente torturadas y mutiladas para mayor escarmiento. Los cadáveres, putrefactos, generalmente se dejaban in situ hasta que se desprendían los huesos.

Escalera de estiramiento

Escalera de estiramiento: Este instrumento ofrecía la posibilidad de infligir otros tormentos a la víctima mientras se le estiraba el cuerpo (mutilaciones, azotes, etc.).

Verdugo con hacha para decapitar
Verdugo con hacha de decapitación: el patíbulo contiene un cepo de madera provisto de una cavidad para posicionar correctamente al condenado y, facilitar así, una regular, precisa y constante mecánica de ejecución. El despersonalizador vestido negro con capucha garantizaba al verdugo el necesario anonimato, con el fin de transmitir una imagen de imparcialidad y permitirle llevar una vida normal a posteriori. En el mejor de los casos, si el corte era limpio, lo mejor que le pasaba a la víctima era experimentar la sensación descrita en la guillotina cuando su cabeza caía.

Rueda (con un caldero para quemar detrás)
Rueda: su uso era para crímenes considerados graves y el procedimiento se dividía en dos fases: en primer lugar, se rompían en público los huesos y las articulaciones de los brazos y las piernas de los condenados, asestando para ello golpes violentos con la rueda, y después, se les ataba entre los radios de una gran rueda horizontal al extremo de un poste, que se levantaba para dar inicio a la segunda fase, la más malvada: se les daba de comer y beber mientras aves y roedores les iban arrancando la piel a tiras. Los países donde fue más utilizado este sistema fueron Alemania y Francia.

Toro de Falaris
El toro de Falaris: este método de tortura es de origen siciliano y su uso se extendió entre los siglos XVI a XVIII. Lo que se hacía era quemar a seres humanos dentro de un toro de bronce, de tal forma que los alaridos y los gritos de las víctimas salían por la boca del toro, pareciendo así que el toro estaba mugiendo. Realmente dantesco. Esta invención se atribuye a un tal Falaris (Phalaris) de Agrigento, en Sicilia, que murió en 554 a.C., no obstante no existen pruebas que lo corroboren, es más, Falaris fue considerado por escritores de su época como un gobernante culto y justo. En 2014 viajé a Sicilia y quise averiguar más pero, desgraciadamente, la guía no sabía nada, y yo no tuve tiempo de investigar por mi cuenta.

El palo
El palo: he dejado para el final de esta pequeña muestra uno de los instrumentos más espantosos que pude ver allí, el palo, ideado para torturar y matar. El sufrimiento que causaba no tenía como objetivo obtener una confesión, sino que quería ser un castigo y, sobre todo, una demostración pública del horrible destino que le esperaba a quien se hubiera comportado de mala manera -en opinión de los inquisidores, por supuesto-. Este sistema fue muy utilizado en Europa oriental (empalamiento), y consistía en hincar un palo en el ano, a lo largo de toda la columna vertebral, haciéndolo salir a la altura de la espalda. De esta manera se dañaba la menor cantidad posible de órganos vitales, y se aseguraba una muerte lentísima con el máximo sufrimiento imaginable. Lo utilizaban sobre todo con prisioneros enemigos, y se exponía a las víctimas en sitios bien visibles con el fin de desalentar psicológicamente a quienes pensaran en emprender acciones de guerra en contra. Hasta aquí podemos leer, el resto debéis verlo por vosotros mismos, además la entrada únicamente cuesta 3 euros, que es un precio muy ajustado para lo que podemos ver dentro. En este enlace tenéis más información sobre el museo que os servirá de gran ayuda para haceros una composición del lugar, y por si esto fuera poco, os insertamos un vídeo en el que podréis apreciar algunos aparatos como la "tortura de agua" o la "cuna de Judas".





Lo peor de todo no es el museo en sí mismo, sino saber con absoluta certeza que, hoy en día, en pleno siglo XXI, aún hay países que siguen utilizando estos métodos de tortura.


martes, 28 de junio de 2016

La conmovedora fotografía de Dorothea Lange

"¡Manos fuera! Yo no desnaturalizo lo que fotografío; ni le doy retoque ni arreglo nada" Ese era uno de los lemas de la fotógrafa norteamericana Dorothea Lange, cuya obra representa una de las contribuciones más conmovedoras de la fotografía documental comprometida.


Madre desarraigada, California, 1936
Después de sus estudios en Columbia University de Nueva York, que realizó con Clarence H.White de 1917 a 1919, Dorothea Lange trabajó primero como retratista independiente. Conmovida por el impresionante número de desarraigados y desocupados durante la época de la depresión económica, decidió fotografiar la gente en las calles, con el objeto de sensibilizar a la opinión pública respecto a su miseria.


Damaged Child, Shacktown, Elm Grove, Oklahoma
En 1935 ingresó a la Farm Security Administration (FSA), para la que hizo un reportaje sobre las condiciones de vida de las regiones rurales de los Estados Unidos de Norteamérica. Realizó documentos directos y sin miramientos de la extrema pobreza de los obreros itinerantes y sus familias. Sin embargo, Dorothea Lange no se conformó con mostrar el desconcierto y la desesperanza: también captó en sus fotos el orgullo y la dignidad con la que la gente soportaba sus condiciones de vida. Entre todas las fotografías del proyecto FSA, una de las más célebres y más frecuentemente publicadas es Madre desarraigada, el retrato de una trabajadora itinerante californiana y sus tres hijos. El rostro de la joven mujer está marcado profundamente, y su mirada se pierde a lo lejos. Tornando atemorizados la espalda a la cámara, los dos mayores, uno a cada lado, ocultan sus rostros en los hombros de la madre, como si buscaran refugio, mientras el más pequeño duerme plácidamente en su regazo. La enorme intensidad de esa imagen de Dorothea Lange, y su apretada composición, la convirtieron en un icono documental social comprometido.

Podéis ver más fotografías de su obra en la página de Moma.org.

Fuente: La Fotografía del S.XX