martes, 17 de enero de 2017

La Analítica Trascendental de Kant

Kant es un autor ilustrado del siglo XVIII. Con el propósito de explicar el núcleo de su propuesta filosófica acude a una metáfora: va a intentar llevar a cabo una revolución copernicanaen la filosofía. Antes de este cambio filosófico se entendía que el objeto (la substancia) tenía prioridad y primacía sobre el sujeto (el modelo era: Objeto 􏰀-> Sujeto); pero, dice Kant, es el momento de señalar que el auténtico centro gravitatorio es el Sujeto humano (el modelo debe de ser en adelante Sujeto 􏰀-> Objeto). Se plantea así sustituir el antiguo teocentrismo por un nuevo y moderno antropocentrismo (surge así un idealismo antropocéntrico o antropomorfo que predomina hasta el día de hoy según el cual el Hombre es el fundamento del mundo).

En su obra Crítica de la razón pura pretende Kant fundamentar el conocimiento en las facultades del Sujeto humano racional. La obra está estructurada en tres partes: Estética trascendental (intuiciones puras del espacio y el tiempo), Analítica Trascendental y Dialéctica trascendental (en la que las tres substancias del racionalismo, Dios, Alma, Mundo, son convertidas en meras Ideas de la razón).

En general Kant afirma que el conocimiento científico (el propio de la física matemática moderna) es en su base última una síntesis a priori de datos sensoriales (fenómenos) dados en el espacio y el tiempo y unificados a partir de una serie de conceptos puros o categorías (una ciencia, así, es un sistema de juicios sintéticos a priori).

Sobre la Analítica Trascendental

Precisamente la Analítica Trascendental pretende mostrar cuáles son los conceptos puros o categorías que intervienen en la producción, por parte del Sujeto cognoscente, del conocimiento físico-matemático. Los conceptos son uno de los temas de estudio de la Lógica (la cual trata de los conceptos, los juicios y los razonamientos); por eso Kant, para señalar cuáles son las categorías del conocimiento, se apoya en la clasificación de los juicios realizada por la Lógica: habrá tantas categorías como clases de juicios. Por este motivo Kant dice que hay cuatro grandes clases de categorías ubicadas en el entendimiento del Sujeto humano: de cantidad, cualidad, relación y modalidad (y en total subraya que hay doce categorías). Del conjunto de los conceptos puros los más importantes son los de substancia, y causa y efecto, ¿por qué? Porque sobre ellos se sostienen las leyes explicativas con las que la ciencia física pretende predecir los sucesos de la naturaleza.

En conclusión, la Analítica Trascendental es la exposición de los principales conceptos o categorías con los que el Sujeto humano produce o genera el conocimiento explicativo de la física matemática

jueves, 12 de enero de 2017

Un legado digital óseo




El cráneo de la foto es de Bob, un bisonte estepario de la última glaciación de 36.000 años de edad. El Museo de Historia Natural de Idaho quiere acercar sus huesos —y todas sus colecciones completas— al gran público. La imagen de este cráneo forma parte de una mediateca virtual de objetos arqueológicos y fósiles escaneados que contiene de todo, desde el tiburón primitivo hasta arcos y flechas. Las imágenes en 360º de estas piezas de museo pueden girarse, rotarse y ampliarse, y tienen una resolución superior a la que puede percibir el ojo humano. El director del museo, Herb Maschner, dice que es un avance en el camino de la democratización de la ciencia y la preservación de los especímenes frágiles. Ya se han escaneado más de 15.000 huesos y objetos. Puedes contemplar al bisonte y sus compañeros en el Laboratorio de Virtualización de la Universidad de Idaho.



martes, 10 de enero de 2017

La Estética Trascendental en Kant

Kant es un autor del siglo XVII que perteneció al movimiento de la Ilustración. Su propuesta filosófica se denomina “idealismo trascendental”, o también, “filosofía crítica”, pues dos de sus principales obras se titularon Crítica de la razón pura y Crítica de la razón práctica. ¿En qué consiste ese “idealismo”? En afirmar que el objeto “gira” entorno al Sujeto humano (él es el centro del universo, el punto central, el fundamento último del mundo). Esta tesis idealista se opone a dos tesis defendidas anteriormente por la tradición predominante: la tesis realista (según la cual el objeto, o la substancia, tienen prioridad sobre el sujeto) y la tesis teocéntrica (según la cual el único y verdadero fundamento del mundo es Dios como realidad suprema, causa creadora). Con Kant, en definitiva, culmina el paso del teocentrismo medieval y de la primera modernidad (de Descartes a Berkeley) al antropocentrismo que impera en el mundo moderno hasta el día de hoy.

En su obra Crítica de la razón pura pretende Kant ofrecer una fundamentación idealista del conocimiento científico. La ciencia físico-matemática está basada en una serie de juicios sintéticos a priori: el conocimiento de un objeto es una síntesis a priori, previa a una experiencia siempre a posteriori, entre intuiciones y conceptos (entre lo sensible y lo inteligible, conceptos como causa o efecto, etc.).

La Estética Trascendental es el estudio de una facultad del Sujeto humano denominada “sensibilidad” (se trata de la experiencia sensible, de la intuición de sensaciones). Pregunta Kant: ¿qué es lo a priori del lado o el aspecto sensible del conocimiento? ¿qué es lo a priori de la percepción de los fenómenos? A esto responde: el Espacio y el Tiempo.

Estética Trascendental

Espacio y tiempo son, pues, las formas a priori (las intuiciones puras, previas a la presencia sensible de datos o sensaciones), es lo a priori de la facultad del Sujeto cognoscente llamada sensibilidad. Pero, ¿qué son aquí espacio y tiempo? Son principalmente dos cosas:

1. Un marco vacío e infinito (forma) dentro de la cual se ordenan los fenómenos según coordenadas espaciales y temporales.

2. Un marco que permite la cuantificación matemática de los fenómenos, de lo intuido sensiblemente: gracias a ellos son medidos según el espacio de la geometría y el tiempo de la aritmética (espacio y tiempo son, por lo tanto, la base del conocimiento matemático de los objetos).

En resumen: la Estética Trascendental pone de relieve lo que Kant considera las dos formas a priori de la sensibilidad del Sujeto humano, dos formas puras (marcos vacíos espacial y temporal) que intervienen en la producción de los objetos del conocimiento físico-matemático que culminó con los hallazgos de Newton.

lunes, 9 de enero de 2017

La experiencia de ser plagiado *

No me lo podía creer, cuando los colegas de Historia del Derecho me advirtieron del plagio de mi artículo “La peregrinación a Santiago de Compostela” (Anales de Historia Antigua Medieval, Buenos Aires, 2006), cuyo origen es mi aportación al libro colectivo “Il medioevo europeo, de Jacques Le Goff” (Parma, 2003). El autor fue Fernando Suárez Bilbao, Rector de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, en el capítulo del libro colectivo “La Iglesia en la historia de España” (Madrid, 2015), titulado “España y Europa: las peregrinaciones a Santiago”. Ocho de sus dieciséis  páginas son copia literal de mi trabajo, sin entrecomillas ni notas a pie de página que expliquen la procedencia de los párrafos, y páginas fusiladas y presentadas como si fuesen escritos de la mano de Suárez Bilbao, cuyo “copia y pega” incluye referencias documentales y bibliográficas, citas y notas, todo.

No quiere decir esto que el resto del artículo fuese autoría de Fernando Suárez. Hace lo mismo con sendos trabajos de otros historiadores y juristas: Guillermo F. Arquero Caballero, Francisco Javier Sanz Larruga y José Ricardo Pardo Gato. Rellenando finalmente su  artículo con párrafos asimismo literales de varias webs de divulgación jacobea, incluida una de El País Digital sobre el Camino. 

El método siempre es el mismo: reproducción literal de los textos “importados”, ensamblados con una habilidad que delata una larga experiencia. No hay prácticamente nada original del Rector de la URJC en su publicación sobre la peregrinación. Otros han verificado lo mismo en los 14 trabajos de su “autoría” que fueron analizados comparativamente y divulgados a través de los medios. Calculo que el número de investigadores y profesores afectados supera hasta el momento la treintena.

No cabe duda, para la Real Academia Española ‘plagio’ es: “copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias”.  La Ley de Propiedad Intelectual (1996-1998) nos reconoce: “el derecho irrenunciable e inalienable de exigir el reconocimiento de su condición de autor de la obra (art. 14.3). El art. 270 del Código Penal constituye como delito “la reproducción, distribución, comunicación pública o plagio, de obras protegidas por la propiedad intelectual, con ánimo de lucro y en perjuicio de terceros, sin autorización de sus legítimos titulares”. Ánimo de lucro que, en el caso que nos ocupa, estaría en los incrementos salariales que pudiera haber obtenido Fernando Suárez por los sexenios de investigación, y la habilitación a catedrático, fundamentados total o parcialmente en trabajos plagiados. La justicia decidirá.

Los afectados pasamos primero, en estos últimos dos meses, de la sorpresa a la indignación, después a la toma colectiva de conciencia de que, más allá de los perjuicios individuales, los plagios repetidos del Rector de la Universidad Rey Juan Carlos dañan gravemente el prestigio, la dignidad y la honorabilidad de la universidad española y su proyección internacional, así como de las agencias de evaluación cuyos filtros no detectaron, increíblemente, esta actividad plagiaria continuada que va más allá de los sabidos “casos aislados” concerniendo a los altos cargos universitarios. 

El pasado 7 de diciembre un grupo de los profesores afectados hemos dado a conocer el “Manifiesto de los Cinco” pidiendo la dimisión del Rector, la creación de una Comisión de Investigación realmente independiente y la revisión de los méritos de investigación de Suárez Bilbao por parte de la ANECA, la CNEAI y la Agencia Estatal de Investigación. Ahora ya somos 300 quienes, dentro y fuera de España, hacemos públicos nuestros nombres, apellidos e instituciones (algo poco habitual tratándose de cuestiones internas de la universidad) para que se tomen urgentes medidas contra los plagios del Rector, antes de que la degradación de la imagen y el funcionamiento de la Universidad se haga irreversible.

No debemos dejar que la corrupción que ha invadido nuestra vida política pase ahora a la vida académica. Tampoco que, a la crisis económica de la universidad española, por causa de las políticas de austeridad, se sume ahora la crisis de los valores que siempre nos han regido, con la subsiguiente falta de credibilidad y autoridad de gestores y profesores. Ni la Conferencia de Rectores, ni la Comunidad de Madrid, ni el Ministerio de Educación pueden permitir que quede impune este caso extremo de malas prácticas y presuntos delitos por parte del máximo responsable de una universidad pública: el robo de la identidad y el esfuerzo de otros investigadores. Un malísimo ejemplo que hará imposible la persecución del “corta y pega” entre los alumnos, que desmoraliza a nuestros jóvenes investigadores y doctores, muy golpeados ya por la falta de perspectivas laborales. Feliz Navidad.

Carlos Barros es medievalista compostelano.    

* Artículo publicado en la Tribuna de El País el 3 de enero de 2017

jueves, 5 de enero de 2017

En el futuro comeremos algas (y muchas)

Todavía no forman parte de la dieta mediterránea y su uso no está demasiado popularizado en nuestro país. Sin embargo, todos los datos apuntan que la comercialización de las algas comestibles destinadas a alimentar a la humanidad es un fenómeno al alza. De hecho, en muchos países asiáticos son una pieza clave de la dieta tradicional, sobre todo en China, Japón y Corea, donde se consumen desde hace miles de años y sus virtudes nutritivas están más que probadas: contienen muchos minerales (magnesio, calcio, potasio, sodio, fósforo), vitaminas, proteínas y fibra, y aportan muy pocas calorías.



En mi etapa profesional como investigador tecnológico tuve la oportunidad de participar en un proyecto en el que observé que, en algunos países costeros de Europa, como Reino Unido, Irlanda o Islandia, el consumo de algas es habitual, pero no tanto como lo fue en el pasado; parece que, en la actualidad, tras haber alcanzado cierto nivel de vida, comer algas no está bien visto. Se dice que para muchos occidentales comer vegetales que el mar arroja como desechos malolientes es parecido a recolectar las verduras podridas del huerto en lugar de las más tiernas. Pero quizás ha llegado el momento de replantearnos nuestra visión de este inmenso y desconocido grupo de plantas marinas formado por miles de especies diversas. Porque sus posibilidades alimenticias son infinitas (varios cocineros de élite están experimentando gastronómicamente con las algas, uno de ellos el afamado Andoni Aduriz en su Restaurante Mugaritz), su cultivo es económico y su tasa de producción, alta. Por lo tanto, es fácil deducir que serán una de las herramientas que habrá que tener en cuenta para afrontar el reto de paliar el hambre en un planeta superpoblado.



Hoy solo 145 especies de algas son de consumo habitual. Pero las estimaciones de organismos como la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) indican que su popularización es cuestión de tiempo. La proliferación de restaurantes japoneses ha dado un buen empujón a la «aproximación occidental» a la ingesta de algas. Seguro que otras muchas consideraciones serán puestas sobre la mesa en un futuro muy cercano.




martes, 3 de enero de 2017

La crítica de Kant a las pruebas de la existencia de Dios

Desde la época del Cristianismo medieval (el cual asimiló a su manera el legado de la filosofía griega de Platón y Aristóteles) hasta el mismo siglo XVIII, la posición “metafísica” predominante fue el Teocentrismo, esto es que el fundamento último del mundo y del hombre está, o eso se afirma, en un ser supremo, causa creadora de todo, fuente última de la Verdad, el Bien y la Belleza, etc.

La filosofía de Kant, sin embargo, es la constatación de un cambio radical y decisivo en esta situación (un cambio que marca en el fondo la marcha del mundo desde entonces): constata el paso –propio y peculiar de la modernidad plena- de un Teocentrismo a un Antropocentrismo. Estamos aquí ante un rasgo clave de la Ilustración: el (nuevo) Fundamento del mundo es el Sujeto humano racional (y por ello “Dios” pasa a ocupar de un modo u otro un papel secundario (deja de ser el protagonista absoluto para convertirse en un actor de reparto, por decirlo de forma gráfica).

Inmanuel Kant

¿Qué implica esto filosóficamente? En el caso de Kant –aunque también en otros autores posteriores- implica negar cualquier tipo de validez a las tradicionales pruebas de la existencia de Dios. En su obra Crítica de la razón pura –en la parte titulada “Dialéctica transcendental”– refutó expresamente y con detalle los tres grandes tipos de pruebas: el “argumento ontológico” (debido a San Anselmo, seguidor de San Agustín), el “argumento cosmológico” y el “argumento teleológico” (estas dos últimas clases de pruebas están, por ejemplo, en Santo Tomás, y después se repitieron con variantes en autores posteriores hasta el siglo XVIII). Según Kant, en el fondo, todos los tipos de prueba pueden finalmente retrotraerse a la primera, así que sólo vamos a exponer la aguda crítica que este autor le dirige.

El “argumento ontológico” pretender pasar sin más del plano lógico al plano real, es decir, pretende pasar de un modo cierto, seguro y evidente del concepto de Dios ubicado en la mente del hombre a proclamar que el referente de ese concepto –un ser supremo, perfecto, infinito, omnipotente, omnisciente, etc.– debe existir necesariamente tanto en la mente como en la realidad, pues en caso contrario sería un concepto contradictorio. Ahora bien, dice Kant: solo la experiencia sensible puede en última instancia probar, certificar, que eso a lo que alude un concepto abstracto existe o no. Sin embargo, en el terreno de lo empírico nada puede demostrar de un modo riguroso y satisfactorio la existencia de un ser infinito, perfecto, necesario, causa creadora de todo, etc. Por lo tanto, y en definitiva, esta “prueba” de la existencia de Dios no prueba nada de nada. Es una mera ilusión, un argumento falaz que la razón puede desmontar mostrando el truco que encierra (pues solo a partir de la experiencia sensible es legítimo el paso de lo lógico a lo real).

Estructura de la Crítica de la razón pura.

¿Qué se concluye en general de la crítica de Kant a las pruebas de la existencia de Dios? Que la Teología en ningún caso podrá nunca demostrar de un modo satisfactorio, cierto, seguro, fiable, que existe por encima del mundo y del hombre un Dios que sea la causa creadora de todo. Pero, para terminar, ¿por qué Kant, en el fondo, afirma algo así? Porque su obra refleja el ocaso del Teocentrismo y el auge del Antropocentrismo (y por eso la define como “idealismo transcendental”). No pueden convivir sin más dos Fundamentos, o lo es Dios o lo es el Hombre (y el mundo moderno, en su madurez ilustrada, apostó decididamente por la segunda opción, al menos hasta el día de hoy).

jueves, 29 de diciembre de 2016

La isla fantasma

La isla de Sandy figura en los mapas desde hace más de 130 años. El único problema es que no existe. Este territorio ficticio ubicado en el mar del Coral, al este de Australia, se añadió por error en mapas y cartas náuticas hacia 1880. El método cartográfico habitual (crear mapas nuevos sobre la base de los ya existentes) perpetuó el error.

Mapa alemán de 1881

Mapa estadounidense de 1921

Mapa italiano de 1952
Ni siquiera con la llegada de las imágenes por satélite se reparó en la confusión. En el año 2000, un lector de National Geographic sugirió que quizá la isla podría no existir, pero a falta de argumentos irrefutables para eliminarla, la isla siguió figurando en los mapas de la Sociedad y de la Agencia Nacional de Inteligencia Geoespacial. Finalmente en 2012, un equipo de científicos australianos que visitaron la zona se percataron de que en las coordenadas de la isla de Sandy no había nada.

La isla de Sandy, supuestamente ubicada en el Océano Pacífico, y del tamaño de Manhattan, figuraba en los mapas a pesar de no existir.
¿Cómo es posible que una isla inexistente haya permanecido en los registros oficiales durante tanto tiempo? "Es una zona remota, poco transitada, en la que nadie se había fijado demasiado", explica Juan José Valdés, geógrafo jefe de National Geographic. Por esa regla de tres, añade, es muy posible que existan más fantasmas agazapados en los mapas.

Vía National Geographic.








martes, 27 de diciembre de 2016

Fred Astaire

Fred Astaire fue un famosísimo bailarín y actor americano que nació en 1899 y falleció en 1987.

Fred Astaire

Antes de que Fred Astaire llegara, los bailarines de las películas eran fotografiados "por trozos" para después encajar sus pies, cabezas y torsos en el laboratorio de montaje. Astaire exigió que lo filmaran entero. Se necesitaban muchos y largos ensayos -tres meses seguidos hasta 10 horas al día- en los que las coreografías se ideaban paso a paso y los movimientos de la cámara les acompañaban. Astaire infundió al baile de la pantalla una nueva emoción, a veces frívola, a veces trágica. Su verdadero nombre era Freud Austerlitz, y nació en Nebraska. Hizo su primera aparición en escena con cinco años, junto a su hermana Adele, su pareja en las revistas durante los años veinte. Debutaron en el cine en 1915, pero pasaron 18 años más hasta que Fred Astaire reapareció, junto a Joan Crawford, en Dancing Lady. Ginger Rogers, hizo a su lado 10 películas, la primera de las cuales fue Flying Down to Rio, y la última The Story of Vernon and Irene Castle. Formaban una pareja radiante ("le aportaba clase a ella, ella le daba sex appeal a él", se decía de ellos). Hollywood tuvo una buena idea al concederle un Óscar honorífico en 1950, por haber elevado el nivel de los musicales, siendo el acto presentado por Ginger Rogers.

En el siguiente vídeo podemos ver a Fred Astaire demostrando sus dotes artísticas junto con Eleanor Powell.



El pez sierra, samurai del mar

El pez sierra hace en verdad honor a su nombre. Nuevos y sorprendentes estudios indican que estos parientes de la raya usan sus largas sierras -en realidad, extensiones del cráneo- para descuartizar a sus presas. Antes los científicos creían que este pez de alrededor de cinco metros, y apariencia dócil, las utilizaba para sondear el fondo marino, pero observando especímenes capturados, la neurobióloga Barbara Wueringer ha descubierto que son cazadores activos capaces de "accionar" sus sierras hasta cuatro veces por segundo.

Los "samurais del mar", como los denomina Wueringer, también pueden cortar un pez por la mitad, ensartarlo o lanzarlo sobre el lecho marino para comérselo después más fácilmente. La científica descubrió que las sierras, que pueden alcanzar más de un metro de largo, tienen poros que detectan el campo eléctrico de otros animales, una especie de sexto sentido marino.

jueves, 22 de diciembre de 2016

El cambio estacional en los planetas

¿Sabíais que no solo en la Tierra hay invierno, primavera, verano y otoño? "Allí donde existe una atmósfera hay estaciones", dice Jim Green, de la NASA, solo que son diferentes en otros cuerpos celestes.

Los equinoccios y solsticios marcan el cambio de las estaciones, y la rotación, la órbita, la distancia del Sol y la oblicuidad (la inclinación del eje) determinan los cambios meteorológicos. Cuando Plutón alcanza el punto más alejado del Sol (en invierno), su atmósfera se congela. Los anillos de Saturno no proyectan sombra durante los equinoccios, y en Titán, su mayor satélite, los chaparrones de primavera son de metano y pueden prolongarse varios años terrestres.

El invierno trae a Marte nevadas de dióxido de carbono, y en Mercurio prácticamente no hay cambios estacionales porque su atmósfera es extremadamente fina, y porque su rotación es tan lenta que, en ese planeta, un día equivale a dos años.

La duración de las estaciones en cada planeta