miércoles, 7 de diciembre de 2016

Una breve semblanza de Francis Bacon

El pintor británico Francis Bacon, nacido en 1909 y fallecido en España en 1992, era hijo de un entrenador de caballos de carreras, y su infancia transcurrió casi siempre solitaria, encerrado en su casa y educado por profesores privados.

Francis Bacon

Tuvo una profunda repercusión en la vida de la imaginación desde 1945, cuando sus Three Studies for Figures at the base of a Crucifixion resultó ser una profecía, y el epítome de esas fuerzas de la naturaleza humana, que unas semanas más tarde, se revelaron en toda su fuerza cuando Belsen fue invadido y liberado por los ejércitos aliados. Muchos cuadros posteriores que al principio parecieron relámpagos de su fantasía privada, una vez más, resultaron tener un significado enteramente universal. Se descubrió que muchas figuras clave de la demonología de posguerra -el político en televisión, el asesino múltiple, su caja de cristal- podían encontrarse en cada uno de los cuadros y pinturas de Bacon. También había enormes obras, de inspiración múltiple y ambigua, con las que Bacon trajo de nuevo a la pintura la antigua generosidad europea.

Three studies for figures at the base of a crucifixion

Sus obras, reflejaban la imagen inquietante y monstruosa de la soledad del hombre, que aparece angustiado y como alucinado en un universo vacío y hostil, incapaz de comunicarse con sus semejantes. Ese efecto desasosegador e incluso terrorífico lo consigue a través de una tensión extrema entre la forma sólida, casi escultórica, de las figuras, que aparecen aisladas y a menudo enmarcadas en construcciones geométricas, y la distorsión que llega casi a diluir esa misma forma. Según él mismo escribió "No existe tensión en un cuadro si no existe lucha con el objeto". 

Como contrapeso al aspecto siniestro y calamitoso de la existencia humana, pintó muchos retratos de amigos, que son auténticas metáforas de la capacidad de resistencia de la persona ante tensiones extremas. En una época en la que la moda iba en otra dirección, Bacon mantuvo viva una idea de la grandeza del ser humano y una idea de la validez duradera de la imagen pintada en un lienzo.

jueves, 1 de diciembre de 2016

Pasión por las serpientes

El fotógrafo Guido Mocafico, de origen italiano y nacido en Suiza, vive en París. La mayoría de las imágenes de esta serie aparecen en su obra Serpens, publicada por la editorial Steidl, y nos lo cuenta así:

A pesar de su nombre, las mambas verdes de África occidental (Dendroapsis viridis) pueden ser de distintos colores. También son muy venenosas.

La primera vez que fotografié una serpiente de cerca casi me desmayo. Siempre me habían parecido terroríficas a la vez que fascinantes, una mezcla de atracción-repulsión, de amor-odio, que en mi opinión sentimos la mayoría de los humanos ante estos increíbles reptiles. Con esta serie me propuse explorar esas sensaciones.

Estas víboras arborícolas variables (Atheris squamigera) son también africanas. Miden menos de 60 centímetros pero son muy venenosas. Me atrajo la variedad de colores en la misma especie. Pese a los años que llevo fotografiando serpientes, su gran diversidad no deja de sorprenderme.

Herpetólogos, museos y tiendas especializadas me surten de serpientes de todos los colores, texturas y tamaños. También me aportan su valiosa experiencia. Una vez salieron de su habitáculo ocho temibles cobras. Sabía que no debía mover ni un pelo.

El veneno de estas serpientes, llamadas mocasín cabeza de cobre (Agkistrodon contortrix), es utilizado en medicina para el tratamiento de la epilepsia. Abunda en América del Norte, Australia y la India.
 Cada sesión dura unos 45 minutos. Los expertos colocan los reptiles en una caja forrada de tela, con los laterales de plástico transparente. Yo me sitúo a 60 centímetros, retiro la tapa, enfoco la cámara y espero a que surjan dibujos y curvas.

Estos ejemplares de serpiente rey de California (Lampropeltis jetuda californiae) son albinos, y no de color blanco y negro como casi todos sus congéneres. En esta imagen oscurecí digitalmente los laterales de las cajas pero sin alterar ni editar el color de los reptiles.
Esta serie ha supuesto para mí una gran experiencia: soy capaz de manejarme con las serpientes y he aprendido mucho acerca de las distintas especies. Pero mi mayor aprendizaje es observar la reacción del público ante las imágenes. Esa mezcla de miedo y deseo desvela algo muy primario de nuestra especie.

El atractivo estético de la inofensiva serpiente ratera rinoceronte (Rhynchophis boulengeri) radica en sus extraños colores lustrosos y en las protuberancias del hocico. En esta serie he fotografiado unas 120 especies diferentes, apenas una muestra teniendo en cuenta que en el mundo hay más de 3.000.

martes, 29 de noviembre de 2016

La teoría del conocimiento de Hobbes

Hobbes desarrolló una teoría del conocimiento a la vez empirista y materialista, bajo la influencia por un lado de Bacon y por otro de Galileo. Su pretensión es construir un sistema filosófico libre  de presupuestos metafísicos basándose para ello en la ciencia natural y en la matemática de su época.

Admite Hobbes una tesis general de la ciencia moderna: la ciencia se sostiene sobre el “razonamiento deductivo” (sobre la fijación de conexiones deductivas), y el principal razonamiento de este tipo es la denominada “inferencia causal” (en la que se busca conocer un efecto remontándose a su causa). La ciencia, por lo tanto, es el conocimiento de relaciones causales, de este modo, la causa no es una propiedad de una cosa sino una relación entre al menos dos fenómenos o dos hechos). Una relación causal, una vez reconocida, explica el movimiento de la materia (de la realidad física) en la medida en que establece que un fenómeno es causa de otro fenómeno (su efecto). En la ciencia física la relación causal es una ley que estipula para cada movimiento o cambio qué es la causa y qué es el efecto, y esta ley es una ley que puede ser cuantificada, expresada matemáticamente sea a través de la aritmética o de la geometría (el que las leyes causales de la física sean matematizables es lo que hace que esta ciencia sea considerada la ciencia por excelencia, el conocimiento más relevante). ¿Dónde aparece en esta consideración el “empirismo”? Hobbes subraya que las causas y los efectos solo se conocen por la observación de los hechos, es decir, a través y a partir de la experiencia sensible. Solo después de la detenida y repetida observación de los hechos en un segundo momento se aplica el conocimiento matemático en el que se cuantifica la causa y el efecto (es así como Hobbes conjuga una tesis empirista con el paradigma matemático del conocimiento físico propio del siglo XVII).


Con este planteamiento, la filosofía es una investigación sobre las causas y su objeto son los cuerpos, cuya generación y cualidades se pueden comprender conceptualmente. Los cuerpos pueden ser naturales, entre los que se incluye al hombre, o artificiales, como lo es el Estado.

Gracias al conocimiento empírico proporcionado por las ciencias, la mente humana (su razón o su entendimiento) consigue predecir los sucesos del mundo. ¿Y qué es una predicción? Pues, sobre todo, es anticipar el futuro desde la experiencia del pasado. Y la predicción de los sucesos naturales, realizada a partir del cálculo matemático permite por su parte el control de esos sucesos, es decir, permite el control mismo de la naturaleza (concebida pues como un “sistema determinista”, como una máquina regular, ordenada de un modo previsible, organizada según tramas precisas de relaciones causales constantes y permanentes).

Por último, es necesario destacar de la teoría empirista del conocimiento propuesta por Hobbes dos tesis que aparecerán también en los demás autores de esta misma corriente filosófica:

- Un rechazo expreso de la afirmación racionalista de que la mente humana posee una serie de ideas innatas.

- El lenguaje del conocimiento consiste en una combinación de signos según las reglas de la gramática y de la lógica.

jueves, 24 de noviembre de 2016

Adiós al qat

El qat (Catha edulis) es una planta polémica, sus hojas se mascan en la región del Cuerno de África desde hace siglos. ¿Que dónde está la polémica? Pues en que se trata de la planta con propiedades estimulantes más potentes que se conoce hasta la fecha, vamos, que es una droga tremenda. Por esta razón, en julio del año pasado la planta perdió su último bastión en Europa, cuando el Reino Unido prohibió la catinona, su principio activo. En Estados Unidos esta sustancia es ilegal desde 1993.

Catha edulis

Para los productores que pretenden abastecer a la población de África oriental residente fuera de sus países de origen, perder el mercado británico supone un duro golpe. En el Reino Unido encontraban un gran número de consumidores entre los inmigrantes somalíes. Las islas británicas eran también un eficaz centro de distribución por su ubicación geográfica y sus conexiones aéreas, lo cual es un dato crucial, ya que el qat pierde sus propiedades cuando se seca, normalmente en menos de 48 horas. Los agricultores keniatas alegan que dejarán de exportar al Reino Unido alrededor de 2.000 toneladas al año, valoradas en unos 52 millones de euros.

¿Qué pasa, que no te lo crees? ¿O es que acaso te gustaría probarlo para comprobar que es cierto lo que decimos? Pues te lo pongo fácil: aquí tienes uno de los sitios de internet en donde lo puedes comprar. Cuando hayas experimentado las sensaciones que produce, vuelve por aquí y deja un comentario ;-).

martes, 22 de noviembre de 2016

La negación en Hume de la identidad personal


Descartes y Locke coincidían en la relevancia de la “autoconciencia” (de la conciencia de sí mismo) respecto a la “identidad personal”. Pero más allá de esta coincidencia inicial diferían en el papel que le atribuyen precisamente porque un autor se basa en premisas “racionalistas” y el otro es un “empirista”. Creo que así lo entendemos mejor: Descartes se interesa menos por la identidad personal mostrada por la autoconciencia porque aquí considera que encontramos una “verdad indudable” de la que concluye que somos una “substancia pensante”. Nada de esto se halla en Locke: no le interesa eso de una “primera certeza”, y el concepto mismo de “substancia” le parece problemático (es cierto, afirma, que “algo” parece ser el conjunto de sus propiedades y, “algo más”, las ‘soporta’, las ‘sostiene, algo ‘subyacente y previo’ (este es el significado del término latino “sub-stantia”, lo que está debajo), pero ese “algo más” no sabemos qué es, por lo tanto en el fondo cuestiona la noción cartesiana de “substancia”.

Un detalle más sobre el espinoso tema de la “identidad personal”. ¿Es cierto que alguien se define por su pura “autoconciencia”? David Hume afirmó que esto no basta: hace falta otra cosa de crucial relevancia. ¿Qué? La memoria: sin ella nadie sabe quién es pues nos permite hilvanar el relato de nuestra propia vida, de nuestras experiencias vitales. Pensemos, por ejemplo, en esa terrible enfermedad denominada Alzheimer: el afectado por ella tiene autoconciencia pero apenas memoria (solo memoria de corto plazo y a veces la memoria remota), y por eso su ‘identidad personal’ está dramáticamente mermada. Por otra parte si David Hume hubiese visto esa magnífica película de Christopher Nolan titulada Memento diría "eso es exactamente lo que yo expuse al respecto de esta difícil cuestión".


Lo que Hume sostiene es que la identidad del yo (la identidad de cada uno de nosotros, eso que nos define) es algo fluido, cambiante, y que por lo tanto no se la puede fijar o definir de un modo completo y definitivo, por eso niega que el yo sea o pueda ser una "substancia", algo idéntico y permanente en términos absolutos y completos; esto es, entiende Hume, una ilusión motivada porque en efecto uno en un momento de su vida alcanza, o eso parece, una cierta "estabilidad" pero luego la exagera y la convierte en una ilusoria "identidad permanente". Por otra parte lo que "ata" o "vincula" todas esas experiencias en las que nos hemos ido definiendo poco a poco o paso a paso es, principalmente, la "memoria" (gracias a ella, por ejemplo, alguien puede relatarnos o narrarnos su vida, o sea: su "identidad", en la acepción "fluida" de identidad que él plantea.



Estas tesis de Hume se pueden ilustrar mencionando varias películas, por ejemplo, así a bote pronto la mencionada Memento, también podría aludirse a la titulada A propósito de Henry, y una maravilla de Hitchcock teñida también de elementos del psicoanálisis de Freud llamada significativamente Recuerda...


jueves, 17 de noviembre de 2016

¿Qué cocinan las abuelas?

El fotógrafo italiano Gabriele Galimberti documenta la realidad combinando el retrato y la fotografía de objetos. Además de Delicatessen with love, es autor de Toy stories, un libro sobre niños y juguetes. Si a los 20 años le hubieran dicho que viajaría por todo el mundo haciendo retratos como estos, no se lo hubiera creído.




Nació y creció en la Toscana, arropado por su familia: hermanos, padres y abuelos. Nunca se alejaban demasiado de casa, como máximo, en verano pasaban unos días en la playa, no muy lejos de su hogar. Su abuela se encargó toda la vida de hacerle la comida, y recuerda que a menudo se levantaba muy temprano para cocinarle alguna delicatessen que se llevaba a la escuela para el almuerzo. Sin duda, la comida siempre fue algo de vital importancia en su familia.

Aunque en su casa siempre dieron por sentado que sería topógrafo, al igual que su padre, contra todo pronóstico decidió estudiar fotografía en Florencia. Fue entonces cuando le salió un trabajo en el que se le propuso viajar durante dos años por el mundo y documentar su experiencia como couch surferun movimiento social en auge que consiste en alojarse en casas de personas desconocidas que ofrecen hospedaje gratuito a los turistas.

Al despedirse de su abuela, que a sus 80 años nunca había salido de la Toscana, preparó un discurso tranquilizador: la gente que le alojaría había sido contactada a través de una web de confianza, y los países a los que iba a viajar no eran peligrosos. Pero ella le miró muy seria y le espetó: «¿Pero qué vas a comer, quién te va a cocinar?». Fue en aquel momento cuando nació el proyecto Delicatessen. Al instante le contestó: «No te preocupes, nonna, el mundo está lleno de abuelas como tú, que cocinan con amor para sus hijos y nietos. Te prometo ir a visitarlas, comer lo que ellas me cocinen. Y te mostraré lo buenas cocineras que son enviándote fotos de sus platos y también sus recetas favoritas».


Y así empezó todo. Un periplo por 58 países a través de los cinco continentes con un objetivo: rescatar del olvido la sabiduría de nuestras abuelas del mundo, un conocimiento forjado a lo largo de generaciones sobre algo tan necesario como saber alimentarnos.



martes, 15 de noviembre de 2016

El rey del ruibarbo

Alaska no será tierra de grandes cosechas, pero algunos de sus cultivos llegan bien alto. Los largos días de luz estival permiten que algunos ruibarbos (se cree que introducidos en la región por comerciantes rusos en el siglo XVIII) alcancen un metro y medio de altura, si no más.

Henry Clark
A principios del siglo XX Henry Clark (en la foto, en 1921), de Skagway, Alaska, era conocido como «el rey del ruibarbo» por su enorme cosecha. Los tallos de esta planta (y sólo ellos, pues las hojas y las raíces son tóxicos) aportaban vitaminas, fibra y sabor a quienes la fiebre del oro había llevado hasta el valle del Klondike, en Canadá. En esas latitudes había pocas posibilidades de consumir productos frescos. Hoy los descendientes de aquellos ruibarbos siguen prosperando bajo los cuidados de Charlotte Jewell, vecina de Skagway, que lleva un negocio de jardinería en el terreno donde Clark tenía su explotación. «La ciudad se hizo famosa por el ruibarbo –dice–, y todo gracias a la iniciativa de Henry Clark».

Vía: National Geographic.

jueves, 10 de noviembre de 2016

La crítica de Hume al principio de causalidad

Hume, desde premisas “empiristas”, llevó a cabo una profunda reconsideración de la teoría tradicional de la causalidad.

En primer lugar, que la relación causal no se entiende “analíticamente”. Esto significa que observando un mero hecho no puedo conocer sin más a qué efectos puede dar lugar (observando una porción de cianuro no puedo concluir que es un veneno mortal, etc.).

David Hume
¿Se percibe una relación causal? Hume afirma que no, veámoslo con un ejemplo. Yo percibo dos “hechos”: por ejemplo, una bola de billar se mueve porque otra ha chocado contra ella (la causa es anterior y el efecto posterior, es decir, la relación causal es una sucesión temporal). ¿He percibido una relación causal? No. ¿Por qué? Porque la causalidad es una “inferencia”: es la conclusión de una observación (o de una serie de observaciones). Y esto es lo que afirma Hume cuando sostiene que la relación causal entre hechos del mundo no es percibida: es “inferida”, “razonada” desde la observación repetida de lo que sucede en el mundo. Dicho de otra manera: percibo hechos – las dos bolas de billar del ejemplo propuesto- e infiero relaciones, principalmente la relación causal).

¿Qué significa que “tras la observación se crea en nuestra mente la predisposición a evocar el efecto”? Principalmente lo siguiente: una vez que nuestro conocimiento ha establecido y fijado una relación causal entre hechos (infiriendo de los efectos las causas), ocurre que basta con que perciba la causa para que infiera cuál va a ser su efecto (si pongo un recipiente con agua en el fuego y conozco que el fuego tiene un efecto calorífico concluyo que tarde o temprano el agua hervirá –y no concluyo que se congelará, salvo que desconozca esa ley causal). Dicho de otro modo: la relación causal tiene un alcance “predictivo” (permite predecir efectos desde sus causas).


Una última cosa. Hume sostuvo que las leyes causales de las ciencias no pueden establecer nunca “conexiones universales y necesarias”. ¿Por qué? Porque la relación causal se establece a partir de una inferencia “inductiva”. De aquí surgió toda una rama de las matemáticas: el “cálculo de probabilidades”. Una ley causal enuncia una “probabilidad”, y esta es mayor o menor según el número de observaciones en las que se apoya. Hoy día, por ejemplo, en ramas de la física como la “física cuántica” –o también en la mayoría de las “ciencias sociales”- se sigue esta tesis de Hume: sólo podemos afirmar la probabilidad de que a tal causa le sigua tal efecto, pero no es seguro que sea siempre así ni que tenga que ser así.

martes, 8 de noviembre de 2016

Reseña de "Número Cero", de Umberto Eco

"Los perdedores, como los autodidactas, tienen siempre conocimientos más vastos que los ganadores.  Si quieres ganar tienes que saber una sola cosa y no perder el tiempo en sabértelas todas; el placer de la erudición está reservado a los perdedores. Cuanto más sabe uno es que peor le han ido las cosas."

Umberto Eco pone esta fulminante sentencia en boca de Colonna, un desconocido traductor y comentarista de libros que recibe un sorprendente encargo: ser el director adjunto de un periódico que puede salir a la luz... o no, y todo a cambio de una importante cantidad de dinero. Puede que de inicio no sea un punto de partida excesivamente interesante para su lectura, pero todo cambia cuando uno advierte que lo que Eco hace en la última novela que escribió antes de su fallecimiento, es moverse entre la realidad y la ficción para mostrarnos lo que hay detrás de los medios de comunicación. Lo fácil que resulta levantar sospechas sobre alguien sin ni siquiera aportar algún tipo de dato, basta con ponerle en el punto de mira.

"La insinuación eficaz es la que refiere hechos que carecen de valor de por sí, y que no se pueden desmentir porque son verdaderos.
De una no noticia hemos sacado una noticia. Y sin mentir."

Con una historia de corto recorrido (yo lo he leído en una mañana), y con la brillante narrativa que caracteriza al autor, desfila ante nuestros ojos la estructura falsa y mentirosa sobre la que se cimentan los actuales medios de comunicación. Una cuestión de suma importancia que se ve agravada en nuestros tiempos con la existencia de internet, lugar en el que cualquier tonto hace relojes y sienta cátedra con el fin de ganar audiencia y dinero. Se sirve así a unos intereses de poder, directa o indirectamente, que, aunque existan, nadie va a reconocerlos si está entre los beneficiados. Y es que, cada vez tenemos la información más cercana, y sin embargo cada vez estamos más desinformados.

Portada de "Número Cero".
"Nuestro editor  dijo una vez que los espectadores de sus cadenas de televisión tiene una edad media (digo edad mental) de doce años."

No puedo evitar que me vengan a la cabeza Tele 5, Antena 3 o La Sexta cada vez que leo esta frase. Me resulta imposible no ponerle la cara de Eduardo Inda a Simei, el jefe de Colonna en Domani, que así se llama la publicación en la novela, y que en la vida real sería OK Diario. Es algo más que un parecido razonable. Y si no, lean este párrafo y díganme si no estoy en lo cierto.

"En absoluto -sonrió Lucidi-. La compilación de un dossier puede hacerla incluso un estudiante universitario a quien se le dan cuatro perras para que se pasee por las hemerotecas. ¿No irá usted a pensar que los informes, no digo ya de los periódicos, sino incluso de los servicios secretos, contienen noticias inéditas? Ni siquiera los servicios de inteligencia pueden derrochar su tiempo de ese modo. Un dossier contiene recortes de prensa, artículos de periódicos donde se dice lo que todos saben. Salvo que no lo sabía el ministro o el líder de la oposición a quien va destinado, que nunca ha tenido tiempo de leer los periódicos, y lo toma como secreto de Estado. Los informes contienen citas desperdigadas que luego la persona interesada tiene que elaborar, de modo que afloren sospechas, alusiones. Un recorte dice que Fulanito ha sido multado hace años por exceso de velocidad, otro que el mes pasado visitó una acampada de boy scouts, otro más que ayer se le vio en una discoteca. Se puede empezar perfectamente por ahí para sugerir que se trata de un temerario que se salta las normas de circulación para ir a lugares donde se bebe, y que es probable, digo probable pero es evidente, que le gustan los jovencitos. Lo bastante para desacreditarlo. Y diciendo sólo la pura verdad. Además la fuerza de un dossier es que ni siquiera sirve enseñarlo: basta con hacer circular la voz de que existe y de que contiene noticias -digamos- interesantes."
Umberto Eco asume como escritor una vez más el papel de abogado del diablo para recordarnos la realidad informativa: el periodismo ya no informa, opina. El objetivo es aborregar e influir en la conciencia colectiva con el credo personal del medio del que se trate. Grandes dosis de deporte, ocio barato, e insustancial vida social. En esto consiste la prensa, o en eso se ha convertido, con tipos como Eduardo Inda.

Umberto Eco

viernes, 4 de noviembre de 2016

Sócrates, el filósofo que no dejó ningún legado

El ateniense Sócrates (470-399 a.C.), un hombre de aspecto desaliñado que discutía eternamente con sus amigos en la calle, en el taller, en el ágora, que interrogaba a los artesanos, charlaba con las rameras y frecuentaba a la dorada juventud ateniense, no difería mucho de los extranjeros que llegaban a la ciudad con el fin de enseñar, no importa qué, a cambio de dinero. La diferencia fundamental radicaba en que él no cobraba por sus lecciones. Él no admitía como verdades absolutas cuestiones que eran meramente circunstaciales, e invitaba a su auditorio a una perpetua y constante crítica de todo el saber adquirido.

Sócrates ridiculizó el relativismo de los sofistas afirmando que cada persona guarda los conceptos universales en su interior. Demostraba sus tesis extrayendo los conocimientos de sus interlocutores mediante preguntas. Su valentía y fortaleza ejercían una evidente atracción en la gente y le hacían ganar discípulos. Él era un hombre que nos aparece como un espíritu moderno, irónico y a la vez persuasivo, amante de la felicidad del hombre, y convencido de que tal felicidad solo puede provenir de la búsqueda perpetua de la justicia, tanto dentro de la persona como fuera de ella, en su comunidad.

Fresco de los siglos I-II que evoca la figura de Sócrates (Museo Arqueológico de Selçuk)

El oráculo de Delfos desveló que Sócrates era el hombre más sabio de la Tierra aunque él solía afirmar que no sabía nada. Aquel hombre humilde, siempre descalzo y cubierto con un viejo tribón, tuvo gran influencia en el pensamiento ilustrado de Atenas. Todas las discusiones morales fueron modificadas por su planteamiento simple pero revolucionario: solo existe un bien, el conocimiento, y un mal, la ignorancia. Por tanto no hay personas buenas y malas, sino sabias e ignorantes, revelándose la ignorancia como el peor de los males.

Su llamativa muerte, renunciando a la posibilidad de atenuar la pena que le impuso un tribunal por "corromper a la juventud", y el peso de su pensamiento en la obra de Platón, acrecentarían más la influencia de Sócrates en la filosofía occidental. Por desgracia, conocemos a Sócrates únicamente por sus discípulos ya que nunca nos dejó un legado escrito, y nos tenemos que limitar a elaborar un retrato robot. Sabemos que era un ciudadano como los demás, deseoso de cumplir con sus deberes cívicos. Sabemos que como hoplita (soldado ateniense) participó en expediciones militares. Sin embargo no sabemos cuáles fueron las razones exactas para que fuese condenado a muerte. El sabio Sócrates nos muestra hoy día con su ejemplo la importancia que tiene dejar un legado para el futuro.