La brecha de marras

No hay política ni plan que se precie que no incorpore un capítulo específico maravilloso diseñado para combatir la brecha digital de forma eficaz y... nadie lo consigue. El problema de fondo es que nadie hace un análisis sencillo pero consecuente de cuáles son los factores que la originan y su, en estos momentos, imparable crecimiento.


La brecha digital no surge de un único factor sino de un conjunto de tres situaciones que se dan de forma consecutiva y que nadie aborda de forma conjunta en sus planes de actuación. Estos tres factores son:
  1. Infraestructuras: esta es la primera cuestión que un gobierno u otra entidad tiene que resolver, tiene que dotar a las personas del material necesario para poder beneficiarse de la tecnología. Por ejemplo, si queremos atacar el problema entre las personas mayores lo primero que hay que hacer es dotarles de un espacio físico y de ordenadores, ¿sencillo?, NO, pero paradójicamente esta es la parte más "fácil" de solventar pues depende "únicamente" de inversiones económicas. Sin embargo la cosa no acaba aquí porque después es absolutamente necesario abordar la
  2. Alfabetización: si estos mayores no tienen a nadie que les enseñe cómo usar los ordenadores para mejorar sus capacidades o aprovechar las oportunidades que se les brindan no habremos hecho nada, así que después de comprar los ordenadores hay que desarrollar un plan educativo cuyo fin sea adiestrarles en su uso; ahora bien, esto tampoco acaba aquí porque falta un tercer escalón que subir y que la gran mayoría olvida en sus planificaciones y consiste en favorecer la
  3. Apropiación: este es un fenómeno que solo se da en la tecnología y consiste en lograr que una persona se sienta cómoda con lo que hace. Hay que conseguir que las personas mayores se sientan cómodas utilizando un ordenador o interactuando con una página web, si nos olvidamos de este aspecto se fracasa rotundamente. ¿Una persona sabe cómo utilizar un teléfono móvil? NO, ¡y sin embargo todo el mundo tiene uno!, ¿por qué?. Pues porque en realidad no hay nadie que utilice un móvil porque se lo hayan regalado y después le han enseñado a utilizarlo, sino que le saca partido y lo lleva siempre encima porque se siente cómodo con las pocas cosas que sabe hacer, y eso le ha provocado un sentimiento de satisfacción ya que ha conseguido apropiarse de su manejo.
El año pasado en una clase en la Universidad de Deusto un grupo de alumnos todos ellos mayores llegó a la conclusión de que el futuro es terrible pues no hay más que tecnología por todas partes y eso me llevó a reflexionar: ¿qué estamos haciendo tan mal para que en la sociedad, en la vida real fuera de los despachos, las personas tengan esa percepción? Pues es simplemente que no hacemos las cosas pensando en ellos, no buscamos su satisfacción, buscamos la nuestra, procuramos ganar proyectos que nos den dinero y la suficiente visibilidad como para conseguir ganar otro proyecto más, pero a menudo nos olvidamos de que estamos trabajando para mejorar la calidad de vida de los demás, no la nuestra. Sin embargo si nos centramos y lo logramos, nuestra mejora vendrá por añadidura.


Con ponerle un ordenador a una persona y enseñarle a escribir un e-mail o una carta NO SOLUCIONAMOS NADA. Es imprescindible afrontar los tres puntos antes mencionados para luchar contra la desigualdad, lo demás es pan para hoy y hambre para mañana. 


Uso normalizado e integrador de las TIC's.

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