EL FARO CONTINENTAL - Capítulo 2: Haciendo planes

-  Joana, el año que viene tenemos que elegir otras vacaciones más descansadas.

-  ¿Por qué lo dices cari? Lo de Petra no ha sido más que un incidente sin importancia.

-  Ya lo sé, no me había pasado desde que estuve en Bolonia a comienzos de los 80, pero es que la paliza que nos hemos dado para ver en quince días Siria y Jordania no es normal ¿no te parece?.

-  Tienes razón, ya sabes lo que pienso, quizá debamos pensar en un crucero porque Jon tendrá 16 años el año que viene y ya tontea todo lo que puede. Y en un barco se lo pasará de cine, estaría bien que echáramos un vistazo a ver si hay ofertas.

-  Vale, estaré alerta a lo que reciba por mail y a los periódicos a partir de ahora.

Joaquín se fue a la habitación en donde tenía el ordenador y comenzó a pensar: “Joder, no salí de España hasta el 81 y ahora, en tan solo 3 años, ya he visitado Egipto, Venezuela, el Caribe, Siria, Jordania y Portugal. Voy a llenar el pasaporte de sellos de otros países, ¡ni que fuese rico!”.

Al pensar en ello le invadió una gran satisfacción interior, aún recordaba que sus padres lo más lejos que habían ido era a Alicante. En un tiempo no tan lejano la gente se ponía como meta poder ir en verano a algún sitio exótico (léase Marbella o París) y se tenían que conformar luego con la visita a la casa del pueblo, pero es que Joaquín ni eso, había nacido en Barakaldo y no tenía pueblo, qué mala vaina se le ponía cuando veía a sus amigos irse a Burgos a ligar y él se tenía que quedar en casa.

No obstante las tornas habían cambiado: sus amigos continuaban yendo al pueblo 30 años después y él empezaba a mirar los catálogos de viajes por los países más lejanos, Japón, Vietnam, Tailandia, India, así hasta llegar a un sitio que se podía pagar y ahí se iba con su familia. La consigna era no tocar España y sus costas hasta que ya no pudiera trotar lo suficiente. “Ya iré a Mallorca cuando no pueda con los huevos y me tengan que llevar en silla de ruedas”, solía decir.

Viajar ya no era tan complicado. Su trabajo le obligaba a recorrerse los aeropuertos españoles y algunos ya los tenía bajo control. Además la creación de la Comunidad Económica Europea permitía la libre circulación por un montón de países sin más documento que el carnet de identidad. Aún recordaba el día del referendum de la Constitución Europea: él acudió a votar "no".

Continuará...

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