Y ahora que nos conocemos mejor ¿te puedo "tuitear"?

El pasado 3 de diciembre fui uno de los pocos afortunados que consiguió llegar a su destino vacacional (Tenerife, en mi caso) tras el cristo que se montó con los controladores aéreos. Mi avión salió con una media hora de retraso pero lo hizo antes de que se cerrase el espacio aéreo y pude llegar al aeropuerto del sur de la isla, que estaba repleto de aviones y gente pues fue el único que mantuvieron abierto para que los que estábamos en el aire pudiésemos bajar. La confusión y la desinformación eran de tal calibre que, armado hasta los dientes con mi iPhone 4G (martillo de herejes "androides" :-) accedí a toda pastilla a mi cuenta de Twitter y pillé al voleo a César Cabo, el portavoz del sindicato USCA, y a la cuenta oficial de AENA. Además, esto unido a la aplicación de RTVE que emite unos directos cojonudos hizo que me convirtiese ipso facto en un guiri con superpowers porque cuando me dí cuenta estaba informado a unas 15 personas a mi alrededor de lo que estaba pasando (entre ellos algunos coordinadores y guías de turoperadoras). ¡Me sentí como Dios oye!.

Ahora bien, quien partió la pana fue Twitter, echaba humo, y yo hasta ese día no habia conocido una utilidad tan poderosa y capaz de informar al instante, y además, tan fiable. Yo que siempre he sido un escéptico con su uso he decidido ya no prescindir de ella, me ha demostrado que en determinadas situaciones se convierte en imprescindible. Ahora bien, de ahí a hacer exaltaciones rotundas como hacen otros, media un abismo, que no es oro todo lo que reluce en lo alto de aquel monte, que con frecuencia lo que brilla allí arriba es una lata de tomate que le han quitao la etiqueta... Y si no, no hay más que ver lo que abunda a diario en el mundo tuitero:

- @koldo: menuda resaca que arrastro hoy!
- @jon: i'm at Cafe Menino tomando un cubata
- @jorge: no sé qué pasa hoy que me casca el mysql
- @manu: Un #FF de vuelta para @patxi porque es un fenómeno!
- @aitor: me voy a un cibercongreso 2.0
- @jon: y donde es @aitor?
- @aitor: pues donde va a ser, en #internet hombre!
- @unoquepasabaporaqui: buf, menudo apretón me acaba de dar #1wcfreeplis

Esta ridículez es perfectamente un timeline en Twitter. ¿Tiene sentido?. No, pero eso no importa, lo que importa es que te comunicas. ¿Con quién? Es lo de menos, lo importante es narrar lo que haces en cada momento de tu vida, alguien te leerá: ahora desayuno, ahora me hurgo la nariz, ahora estoy programando, ahora estoy cagando, ahora voy en el metro, y ahora me acabo de caer por no soltar el puto móvil. 

En esta entrada hay quienes consideran que permite la "búsqueda de la excelencia contínua". Y también se comenta que no tuitear es un problema de actitud mental, concretamente de no tener una buena actitud mental. Y yo digo que no, que ni flores, que lo que pasa es que a menudo la capacidad de comunicarnos con la gente que tenemos enfrente se nos escurre por un teclado. No entiendo la necesidad que tienen algunas personas de contar escribiendo lo que hacen cada 5 minutos. ¿Es que ya no sabemos valorar la intimidad? ¿Y que me decís del silencio?. Dice un proverbio chino: "Nunca pierdas una buena oportunidad de permanecer callado".

En un tiempo en el que las redes sociales están tan de moda que parece que nunca hubiesen existido, en una época en la que si no tienes un perfil en Facebook o  Tuenti, si no estás en Linkedin, Myspace o Frienfeed, o no usas el Messenger ni el Twitter parece que eres autista, con frecuencia yo prefiero estar metido en el socavón digital. Porque una cosa es utilizar las posibilidades que nos brindan las tecnologías 2.0 y aprovecharse de los RSS, de Google Docs, de un blog como este (antaño llamado página web personal) o de Flickr, por mencionar algunas, y otra muy diferente es no ser capaz de desconectar ni para ir a mear.

Es preocupante ver a la gente coger un avión para irse de vacaciones llevando el portátil en la mano en vez de un libro, es enfermizo coger la Blackberry cada vez que parpadea la luz roja, es preocupante no llegar a saber disfrutar de cada minuto de nuestra vida real para crearse un tiempo propio en un universo virtual. Es MUY preocupante, en fin, no darse cuenta de ello.

Por cierto, como has aguantado la lectura hasta el final, ¡ahora ya nos podemos "tuitear"!

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