EL FARO CONTINENTAL - Capítulo 3: El germen de la UE


Con un exiguo 42% de participación se saldó en España el referéndum para la aprobación de la constitución europea. Ese porcentaje representaba a un total de unas 14.200.000 personas, más de 2.400.000 votos fueron "noes" y hubo casi 850.000 votos blancos. El Gobierno se jactó de lo que a todas luces fue una victoria pírrica. Y para ganar fue necesario que la monarquía madrugara un domingo para salir en la tele constantemente votando con el fin de intentar arrastrar a los indecisos.

Era como si las predicciones de José Saramago se hubieran hecho realidad. El Nobel de literatura relata en “Ensayo sobre la lucidez” las consecuencias de que la ciudadanía de un país cualquiera (el nuestro por ejemplo) llegue a la conclusión de que, hagamos lo que hagamos, los políticos van a seguir haciendo las cosas como les salga de "allí". En su libro cuenta cómo en unas elecciones las gentes de un pueblo toman cartas en el asunto y deciden masivamente votar en blanco, lo cual pone en solfa a todo el sistema democrático y, de paso, revela la incapacidad de autoanálisis y autocrítica de los que mandan y toman las decisiones por nosotros.


Hoy en día Europa es “un ente” que nadie sabe qué rumbo va a tomar, y los ciudadanos de a pie así lo han percibido a la primera. No ha habido ni una sola persona en el viejo continente que haya sido capaz de explicar qué coño es eso de la constitución europea, ni qué beneficios nos trae. Esperemos que no sea porque no nos aporta nada esperanzador...


Los europeístas (representatividad que se arrogan los que votaron sí) creen que esto supone un paso en la eliminación de fronteras, que es la primera piedra en la unidad frente a los nacionalismos e, incluso, se atreven a decir que USA está un tanto preocupada ya que ahora se debe referir a la "Unión Europea" y no a una dispersión de países. No deja de ser curioso el intento de hacer contrapeso a un país, el yankee, que en un futuro próximo, tendrá que afrontar serios problemas internos que pueden suponer el comienzo de un deterioro que pondrá en peligro su aparente y actual cohesión interna.


La realidad es otra: el euro está en peligro, los alemanes y franceses manejan a los demás como títeres, los ingleses a su bola... por la izquierda y pagando en libras, y los demás chupando rueda y obedeciendo sumisamente. En Europa todos se miran al ombligo y lo seguirán haciendo, se la sopla el vecino, y EE.UU. hará de su capa un sayo, no olvidemos que los gobernantes europeos son de su cuerda: la OTAN nos envuelve a todos con su apestoso manto protector.

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