La insoportable levedad de Nolesvotes

He estado resistiéndome a comentar nada sobre la iniciativa Nolesvotes hasta que he visto este artículo publicado en La Información el pasado 14 de marzo. Y creo que llegados a este punto hay que poner algunos puntos sobre las íes no se nos vaya a ir la olla entusiasmados por efluvios revolucionarios digitales que tan en boga están últimamente.

El citado artículo basa fundamentalmente las apreciaciones en números y esa, generalmente, no suele ser una buena idea porque si algo se ha revelado como evidencia es que habitualmente los sondeos no aciertan en sus predicciones.

España es un país con un habitual abstencionismo alto en las elecciones. Si nos fijamos en los datos de las últimas elecciones autonómicas y municipales resulta que vemos que en 1999 la abstención fue de un 36%, en 2003 fue de un 33% y en 2007 volvió a rondar el 36%. Presumo que en este año el porcentaje podría rondar el 40% por una razón evidente: el desolador panorama político que tenemos incapaz de hacer frente a una crisis económica descomunal provocará desencanto.

En este escenario de juego considerar que una gran cantidad de tweets, o el hecho de que se hayan dado presumiblemente de alta en una web unos 600.000 usuarios diferentes (no me lo creo, francamente, que todos sabemos cómo funciona esto...) va a tener una repercusión importante, no pasa de ser una quimera o el sueño de un "Ensayo sobre la lucidez" hecho realidad.

Vaya por delante que yo estaría feliz (por otros motivos) si estos partidos políticos se llevasen un buen palo en las elecciones, pero de ahí a especular con que la abstención puede crecer e incidir en los resultados finales que obtengan, no es más que un acto de ignorancia (periodística) o de arrogancia (pseudopolítica). Lanzo una pregunta sin respuesta: si la abstención alcanzase ese 40% que yo predigo de forma petulante y sin base ¿que ocurriría? ¿Correrían los analistas y los promotores de la iniciativa a arrogarse la representatividad de ese crecimiento abstencionista?. Porque si esto ocurriese yo llegaría a pensar que este país es más de pandereta de lo que muchos creemos.

España no es un país socialmente movilizado ni con conciencia de clase, ya hemos tenido ocasión de comprobarlo con la reforma laboral. La especulación financiera tolerada y auspiciada por los múltiples gobiernos ha generado una crisis económica que ha terminado dañando a los de siempre, a la clase trabajadora. Las pensiones tan bajas, las jubilaciones retrasadas, y los innumerables despidos que se están produciendo, no han conseguido movilizar a casi nadie. Con una pasividad que asusta el trabajador no solo ha tragado con todo sino que encima lo llega a justificar en muchos casos. ¿Con este panorama nos pensamos que unos cuantos internautas van a alterar el ecosistema político?.

Enrique Dans nos cuenta en su blog cómo surgió lo que él considera un movimiento ciudadano: el motivo era ignorar a quienes nos ignoran. Tiene un pase, al fin y al cabo solo había que copiar a Saramago. Pero lo que más me llama la atención es este párrafo que dice que es "una campaña para hacer que los ciudadanos sean conscientes del poder de su voto y de porqué no deben entregarlo a partidos que posteriormente lo utilizan en contra de sus deseos e intereses". Vale, hago un esfuerzo y me lo creo, pero ¿dónde estaban estos internautas tan comprometidos cuando había que salir a la calle por motivos de mucho más peso que el tema de las descargas?.

¿Está yendo la gente al paro como moscas y Nolesvotes no abandera ninguna iniciativa? ¿Nos cuestan un ojo de la cara las comunicaciones y tampoco hacen nada? ¿La gasolina está por las nubes y siguen estáticos?. En este estado de cosas amigos mio hay que mojarse y no escurrir el bulto: montar un ruido 2.0 como este solo sirve para alcanzar más fama y tener más visitas en los blogs, dar más conferencias y más caras como gurús, y vender más servicios de consultoría.

Si de verdad se quiere propiciar un cambio nos tenemos que mojar todos y salir a la calle, con dos cojones, como se está haciendo en el norte de África, ese continente al que tanto se desprecia habitualmente y que nos está dando a todos una lección de lucha y unidad. Y sin mandanga 2.0.

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