6 motivos para viajar a China: Suzhou (V)

Tras aterrizar en Shanghai, la que sería nuestra última etapa del viaje y que dejaré para la última entrada, a la mañana siguiente nos dirigimos a Suzhou en un viaje en autobús que duró aproximadamente una hora y media.

Puede que a tí no te suene de nada, pero esta es una de las ciudades más famosas de China ya que está considerada la "Venecia de Oriente". Cuando se presentó ante nosotros la guía local y comenzó a hablarnos de su ciudad, nos transmitió sus disculpas con una mirada dulce porque, según ella, "esta es una ciudad pequeña, solo tiene 6 millones de habitantes". Yo exclamé en voz alta "¡pero si es más grande que Madrid!", y ella sonrió y se ruborizó. Luego nos contó que se había licenciado en Filología Hispánica gracias a una canción de La Oreja de Van Gogh, la escuchó en internet y desde entonces se enganchó a nuestro país al que espera poder viajar alguna vez.


La verdad es que sorprende llegar a esta ciudad en la otra parte del mundo y ver los canales que atraviesan sus calles, creía que con Venecia y San Petersburgo ya había visto todo y no es así.


El conjunto de jardines de la ciudad es Patrimonio Mundial desde 1997 y lo cierto es que son realmente magníficos. No importa cuáles vayas a ver tú si es que te decides a visitar China, lo importante es que disfrutes de su paisaje y de su tranquilidad, que es mucha y muy de agradecer en un país tan poblado.

En primer lugar fuimos a ver la Colina del Tigre. Dice la leyenda que en ella se encuentra enterrado el rey He Lu, fundador de la ciudad, junto con 3.000 espadas y un tigre blanco protegiendo el lugar, de ahí su nombre. Se te queda grabado en la retina el color verde, que está por todos lados presente gracias a su diseño paisajístico.



Hay cientos de bonsais





Subiendo hacia la Pagoda


Tras terminar la visita a la Colina del Tigre nos dirigimos a ver el Jardín del Pescador que es el más pequeño de Suzhou. Este exquisito jardín fue diseñado durante la dinastía Song como parte de una residencia que fue usada hasta la rebelión de Taiping en 1860. Mas tarde se convirtió en la residencia de un funcionario del gobierno del cual surge el nombre del jardín ya que, según se cuenta, en un momento de frustración con la burocracia el funcionario declaró que prefería ser pescador antes que burócrata.







Este fue el sitio en el que más me apeteció quedarme a vivir de todo lo que ví en dos semanas. Nada más entrar respiras calma; sus dimensiones, su decoración y su diseño te encandilan inmediatamente. Lleno de recovecos, de estancias y pasillos, es un sitio ideal para jugar al escondite, y os doy mi palabra de que no es broma.






A la salida nos dirigimos a comer y, por un error de cálculo en el tiempo, nos quedamos sin poder hacer un recorrido en barca por los canales de Suzhou. Fue una verdadera pena, pero lo sustituimos por un pequeño paseo por una calle céntrica de la ciudad durante el cual pudimos comprobar que la ciudad en general está un poco descuidada, por ejemplo el agua de los canales está sucia, pero eso también pasa en Venecia ¿no?.


¿Qué te ha parecido? ¿Estás cansado ya?. Pues ánimo, que ya solo nos queda Shanghai :-).


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