La crisis de la eurozona es un déficit democrático

Durante mi estancia este verano en China tuve la oportunidad de leer en el China Daily un artículo que puedes leer aquí íntegramente de Luis Miguel Poiares, Profesor en la European Law y Director del Global Governance Program en el European University Institute. El artículo fue escrito en un momento en el que Grecia estaba en el candelero debido a la necesidad de acometer su rescate financiero. No obstante, a pesar del tiempo transcurrido durante el cual todo ha ido empeorando en Europa, Miguel Poiares hace unas apreciaciones en el mencionado artículo que yo considero interesantísimas y que se ven en toda su magnitud cuando te encuentras a miles de kilómetros de distancia.

El autor comenta que, como siempre, Europa está actuando, pero duda de que sea suficiente puesto que los mercados financieros se muestran escépticos sobre el compromiso de los estados-miembro de la zona euro ante los incumplimientos. Las garantías verbales han sido la moneda preferente de la Unión Europea en la lucha contra la crisis del euro, pero las palabras ahora tienen tan poco valor como la deuda griega.

Se ha tardado más de un año en lograr que Europa haga lo que todos sabían que había que hacer para contener la crisis económica y aún así no será suficiente. Las medidas aprobadas no proporcionan el compromiso transparente y de largo plazo para restaurar las finanzas que los mercados quieren ver.


Y es que esta es la naturaleza real de la política europea: la UE sólo actúa cuando se ve arrinconada contra la pared. Y el motivo es que la política de la UE es sobre todo una política nacional, que se ocupa de los problemas nacionales con una dimensión europea, pero no de los temas europeos en sí mismos. La interdependencia profunda de la UE se ha perdido en la política nacional, abriendo una brecha entre el alcance y el nivel de las políticas donde esta se lleva a cabo. El déficit democrático de Europa es más una brecha entre la política nacional y los problemas europeos que entre las instituciones europeas y sus ciudadanos.

En una comparativa con Estados Unidos vemos que los norteamericanos se permitieron más de lo que podían, y en Europa otorgaron un crédito que no debieron. Pero mientras que los norteamericanos culpan a los bancos irresponsables, los europeos culpan a países del sur como Grecia, Portugal, Italia o España, los famosos "PIGS".
Y la razón de esta disparidad es el alcance y el nivel de la política bajo la que están enmarcados en cada caso. En USA el problema es visto como un problema nacional con respecto a las acciones de los bancos y los individuos, mientras que en Europa el problema es visto como algo que surge en algunos estados y que afecta a otros estados. En definitiva, ningún Estado miembro de la UE ha internalizado aún completamente las consecuencias de su integración financiera y la interdependencia democrática.

La prueba del delito
Los problemas de los Estados de la zona euro se han convertido en un problema para todos, como ocurrió con la afluencia de inmigración en Italia que se desbordó a otros países, o con la evaluación errónea por las autoridades alemanas de los riesgos sanitarios de algunas verduras que condujeron a enormes pérdidas financieras para los agricultores de todo el continente.

En todos estos casos, las políticas nacionales han tenido graves repercusiones para otros Estados de la UE. Los asuntos europeos se rigen a nivel nacional y otros europeos pagan el precio. Al mismo tiempo, como la UE es una fuente de creación de riqueza a través de la integración del mercado, y los efectos redistributivos de los estados a través de la competencia en ese mercado son cada vez mayores, el carácter de sus decisiones requiere de una noción democrática de la justicia distributiva. Por ello es absolutamente necesario hacer frente a este déficit democrático mediante una profunda reforma de la gobernanza de la zona euro para evitar que algunos estados de la UE impongan condiciones a los demás.

La UE debe ser responsable no sólo por lo que gasta sino también por la riqueza que genera. Se debe distribuir "su" dinero y no el de sus miembros. Si la UE logra que la forma de recaudar dinero sea más democrática, la forma en cómo gastar ese dinero sería más democrática también. En caso contrario la Unión Europea no tendrá ningún futuro ni razón de ser.

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