¿Es seguro un crucero? ¿Merece la pena viajar en barco?

Estas son dos de las preguntas más frecuentes que se está haciendo ahora toda la opinión pública debido al accidente sufrido por un crucero la semana pasada en Italia, en el que se han contabilizado hasta el momento 11 víctimas mortales. El desgraciado suceso ha puesto en solfa una forma de viajar que siempre ha sido cuestionada, e incluso temida, por multitud de personas. Las impactantes imágenes del accidente con el enorme barco escorado por la banda de estribor son lo suficientemente sobrecogedoras como para haber metido el miedo en el cuerpo a mucha gente, y de hecho son previsibles unas pérdidas económicas cuantiosas.

Yo he tenido la oportunidad de viajar en crucero en tres ocasiones y, debido a ello, me han hecho muchas preguntas al respecto y he sentido una especial predisposición negativa hacia estos barcos en mi entorno, es por ello que quiero comentar mi opinión, personal e intransferible, al respecto de la navegación en crucero.

Norwegian Sun
Vaya por delante que viajar es un acto que se puede llevar a cabo por tierra, mar y aire, como dice el viejo dicho que todos conocemos. Es por ello que no comparto en absoluto la opinión de quienes no consideran a los cruceros una forma de viaje. Disfrutar de unas vacaciones en un crucero tiene sus pros y sus contras, como todo, pero lo que es innegable es que es una forma de viajar con todo lo que la palabra implica. Yo siempre he  intentado en la medida de mis posibilidades comportarme más como un viajero que como un turista, algo que no siempre he logrado pero que me motiva mucho más. Y puedo asegurar que en un barco en algunas ocasiones lo he logrado y en otras no, lo mismo que cuando he viajado en tren o en avión.

A mi juicio, viajar en crucero tiene una serie de contras que debemos conocer:

- No se dispone de la libertad de horarios que hay en otros medios.

- Las excursiones que se ofrecen para hacer en las diferentes escalas suelen ser bastante caras.

- Estas excursiones se suelen realizar "a la carrera", por lo que no dispones de tiempo suficiente para conocer a fondo una ciudad. Te tienes que limitar a los highlights.

- Si eres muy sensible, puedes pasarlo mal en el viaje. Hay personas que llevan fatal el hecho de pensar que están encima del agua y lejos de la costa. He conocido gente que ha estado una semana entera mareada en su camarote en barcos que no se movían durante la navegación. La mente juega malas pasadas.

- En línea con lo anterior, si la mar está picada lo vas a pasar realmente mal a no ser que estés acostumbrado a navegar.

- Los cruceros están pensados para que tengas de todo en su interior y a tu alcance por lo que puede resultar muy difícil ejercer un control del gasto.

Sin embargo tienen una serie de pros muy relevantes que los convierten en opciones muy buenas para el disfrute vacacional:

- Es un medio ideal para viajar con hijos, ya que hay actividades para ellos a lo largo de todo el día. En los cruceros hay una enorme variedad de actividades para que nadie se aburra. Si quieres, no paras. Te puedes divertir de lo lindo.

- Es un medio de transporte muy socializador, te permite charlar y conocer a muchas personas.

- Es la mejor opción para quien no quiere estar haciendo y deshaciendo maletas continuamente, por este motivo cuando me planteo unas vacaciones más descansadas elijo un crucero.

- Son ideales para personas con discapacidad y personas mayores. Habitualmente disponen de sillas de ruedas para usar en su interior y todo está pensado para que sea lo más accesible posible (ascensores, pasamanos, ayuda de la tripulación, etc). Incluso tienen excursiones adaptadas para personas con movilidad reducida.

- Te permite visitar muchas ciudades de países diferentes en un corto espacio de tiempo (1 o 2 semanas).

Todos estos aspectos (y otros) hay que tenerlos en cuenta a la hora de elegir un crucero para tus vacaciones. Solo dependerá de qué sea lo que tú busques.

Con respecto a la seguridad tengo que decir que yo la he percibido siempre. A las pocas horas de entrar al barco, y sin haber zarpado aún, siempre se procede a llevar a cabo un simulacro de emergencia para que todo el mundo sepa cuál es el procedimiento a seguir en cada caso. Todo ello con la supervisión de la tripulación. Y una cosa que quiero resaltar es que un barco no se hunde en dos minutos, ni mucho menos. Si ocurriese algo imprevisto se dispone del tiempo suficiente para embarcar en los tenders y abandonar la nave de forma escalonada y sin que cunda el pánico. Por eso me ha sorprendido tanto lo ocurrido con el Costa Concordia. Tras leer las informaciones publicadas, los datos, las conversaciones mantenidas con el capitán, y las opiniones vertidas por expertos, no me queda ninguna duda de que su encallamiento se debe a una grave negligencia tanto del capitán como de la tripulación, porque no es nada normal lo sucedido.

Como anécdota final os diré que en 2009 2010 navegué por el Báltico en el Norwegian Sun (el de la fotografía) y en varias ocasiones (todas ellas de noche) atravesamos tormentas con viento y aparato eléctrico y el barco no pestañeó. Ni siquiera fue necesaria la biodramina para la gran mayoría de la gente. Todo estuvo siempre tranquilo entre el pasaje y bajo el control de la tripulación. Definitivamente, navegar en un crucero no es una actividad de riesgo ya que es uno de los medios de transporte más seguros que existen.


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