El rol de los Centros Tecnológicos en la salida de la crisis

La crisis económica que se agrava a cada momento en España está obligando a los Centros Tecnológicos a llevar a cabo un profundo proceso de reflexión interno, de  reorganización , y de replanificación estratégica, ya que el modelo actual tan dependiente de "lo público" se ha tornado insostenible.

Los que desarrollamos nuestra labor en la investigación aplicada no podemos resignarnos a cerrar sin pelear por culpa de la crisis ya que tenemos muy claro que la generación de conocimiento, y la aportación de valor al tejido empresarial, son dos de los aspectos que harán que logremos nuestro objetivo de transformar el conocimiento en PIB. Y un país que no logra este objetivo está condenado de antemano.

Como es lógico, y más en este país lleno de economistas, de entrenadores de fútbol y otro tipo de expertos, cada uno puede tener unas ideas propias al respecto, pero creo que algunas de las que yo, personal y subjetivamente, voy a expresar en esta entrada, pueden ser de un cierto sentido común y, en cualquier caso, inducir a la reflexión, que siempre es algo positivo. Vamos allá.

En primer lugar considero que ya no es posible asumir esa especie de papel de función pública que se ha tenido tradicionalmente. A partir de ahora debemos ir de la mano del tejido empresarial que es el principal destinatario del conocimiento generado, y las empresas deben vernos como un alliado. Es necesario que se produzca un ejercicio de apertura y transparencia hacia el mercado y seamos capaces de generar espacios comunes de innovación. Y no de boquilla, sino de forma real y efectiva. Si no se puede hacer con dinero público habrá que hacerlo con nuestro dinero, eso sí, no perdiendo de vista que las deudas hay que pagarlas (aquí no hay rescates que valgan) y, por tanto, los experimentos hay que hacerlos con gaseosa. Pero debemos interiorizar que tenemos que tener un modelo de gestión y de visión más empresarial, es decir, debemos tener claro qué vendemos y cómo lo vendemos. La transferencia de conocimiento no se va a producir nunca por ósmosis, así que más nos vale a todos que nos pongamos las pilas para co-crear y avanzar juntos o de lo contrario estaremos abocados a la extinción.

En línea con lo anterior, o abundando en ello, está claro que debemos aumentar la inversión privada en el sector apostando por nosotros mismos. La caída del país al puesto 39 en el índice de competitividad es un claro síntoma de que algo no estamos haciendo bien. Ya expresé en este artículo en Sintetia que no basta con publicar mucho sino que lo que se publica debe tener fundamento. Lo importante no es la cantidad sino la calidad, como en todo en la vida.

Y para mejorar la calidad de la innovación los Centros Tecnológicos deben apostar sin miedo por nuevos escenarios de conocimiento y por nuevos productos y servicios. Ya no vale "ser un segurola", no, hay que lanzarse y creer en el trabajo que se realiza. De la misma forma que es necesario cerrar las líneas de trabajo que no funcionan, ahora se hace absolutamente imprescindible ser creativos y emprender. Y para llevar a cabo esta tarea con éxito debemos ser capaces de mostrar el ROI de la I+D+i. No es momento de declaraciones bonitas y de buenas intenciones, hay que pasar a la acción. El ROI es importante en cualquier actividad económica y los CCTT no están exentos de mostrar el relativo a su labor.

Ahora bien, no podemos hablar de emprender sin potenciar a aquellos que realmente lo hacen: las personas. En este momento es más importante que nunca incorporar y potenciar el espíritu emprendedor de los investigadores. Hay que evitar a toda costa las actitudes pasivas en espera de instrucciones que tanto proliferan. Las personas son el mayor activo que poseemos, y por ello debemos transformar en valor, en primer lugar, su propio conocimiento. ¿Cómo se logra esto? Pues implantando la meritocracia, eliminando la burocracia, potenciando la comunicación y la transversalidad internas, democratizando las estructuras y perdiendo el miedo a la participación. No olvidemos que estamos todos en el mismo barco así que más nos vale remar en la misma dirección. Es esencial favorecer la proactividad en vez de perpetuar el seguidismo.

Otro aspecto que debemos interiorizar ipso facto es que debemos internacionalizar nuestro trabajo. No podemos predicar si no es con el ejemplo. Hay que salir fuera, y hay que hacerlo como parte de la cultura empresarial que nos tiene que impregnar. Debemos estar orientados hacia los resultados, pero no solo porque comamos gracias a ellos, sino porque son el motor del progreso. Y en este momento no podemos limitar el alcance de nuestros resultados a España porque aquí las cosas están como están. Nos entendemos ¿verdad?

Por último quiero expresar una opinión pública de Joseba Jaureguizar, Director General de Tecnalia, que comparto totalmente y por tanto considero importante incluir: los CCTT debemos crecer en competencias, no en empleo. Ya el propio Benjamin Franklin dijo, "Invertir en conocimientos produce siempre los mejores beneficios". Eso sí, no debemos perder de vista nunca que debemos ayudar a las pymes en la generación de empleo. El objetivo es el mismo pero varía el concepto, y la diferencia es sustancial.


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