Emprender no es la (única) solución

Llevamos una larga temporada (años ya) en la que proliferan los mensajes, los eventos y los consejos en los que se nos bombardea la cabeza con que emprendamos. Es como si no hubiese otra cosa en la cabeza de muchos, como si no hubiese otro medio, como si no hubiese otra alternativa, ni otra solución, a los problemas de este país. Y creo que ya va siendo hora de que nos paremos a pensar antes de soltar sentencias y diatribas peligrosas porque hay quien tiene la capacidad de influir sobre muchas personas y puede conducirles a la ruina económica e incluso mental.

El emprendimiento debe ser, y es, una cuestión de actitud, el fruto de una decisión personal tomada con premeditación y alevosía, y nunca debe ser considerado una solución de emergencia ante la destrucción de empleo que estamos padeciendo. No puede ser que ante la falta de ideas políticas y empresariales en materia de creación de empleo todo el mundo se lance a la aventura de capitalizar el paro y jugársela a todo o nada. NO, SEÑORES.

Emprender no vale para todo el mundo. Por ejemplo, conozco muchas, muchísimas, personas que tienen responsabilidad en puestos de dirección que son incapaces de tener su propia empresa porque no tienen la preparación adecuada, porque no tienen la actitud correcta, porque no tienen la valentía necesaria, o por una gran cantidad de diferentes factores.

En un país se necesita tener políticos, administración pública, investigadores, profesionales independendientes, emprendedores, y también trabajadores por cuenta ajena. Trabajar por cuenta propia no es la panacea, y mucho ojo, que la gran mayoría no está capacitado para hacerlo pues la educación que recibimos en España no fomenta en lo más mínimo esta faceta. Nos educan para trabajar para otros, y eso no hay que obviarlo.

Es normal que estemos descentrados y no sepamos cómo actuar ya que las necesidades nos apremian, pero ojo con empezar a lanzar mensajes erróneos sobre el emprendimiento porque luego, el que lo haga, será tan corresponsable del posible fracaso como quienes han generado la necesidad.

Emprender no es la única solución, ni debe serlo, a no ser que queramos crear un país descompensado y con otro problema estructural, diferente, pero problema también, al fin y al cabo.

Y una última cosa: el trabajo por cuenta ajena es tan digno como el trabajo por cuenta propìa. Por comentar.


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