Google tiene un negocio de muerte

Siempre he sido consciente de que Google puede hacer lo que quiera, cuando quiera, como quiera, y con quien quiera, esa es la posición de poder que proporciona la inconsciencia colectiva de depositar todos los huevos en la misma cesta, pero no pensaba que la noticia que muchos amigos me han enviado hoy a primera hora de la mañana fuese que Google, aparentemente, permite hacer testamentos, tal y como rezan los titulares de los medios de comunicación como este, justo una semana después del lanzamiento de Legado Digital.

De repente, algo que para muchos era una idea sin interés, sin futuro ("Javi, a quién coño le interesa lo que pase cuando se haya muerto"), ha pasado a ser una idea brillante, buenísima, y esto solo porque lo ha hecho el gigante Google. Y claro, los plácemes, likes y comentarios positivos y elogiosos se cuentan por decenas de miles ya en internet.

Podéis imaginaros la cara que se le queda a uno cuando esto pasa en un momento complicado para la supervivencia de Legado Digital por la crisis económica, por la falta de previsión en el futuro que habitualmente tenemos las personas, y por el culto que rendimos en internet al "todo gratis", Google, aparentemente, ofrece gratis un servicio por el que nosotros cobramos. Pero ojo, he citado la palabra "aparentemente" en este artículo ya dos veces a propósito porque las cosas no son lo que parecen, mi mucho menos. Al lío.

La nueva funcionalidad de Google, porque es una funcionalidad y no un servicio, es complementaria con la creación de un legado. Legado Digital permite guardar lo que tengas en los servicios de Google y de otros muchos servicios que no son Google, porque hay vida más allá de Google (Facebook, Yahoo, Ebay...). Google no te soluciona lo que ocurrirá con el resto del patrimonio privado digital que tienes en la red, no, lo que hace es asestar un golpe de mano a la competencia en el futuro, en un aspecto que todo el mundo sabe que tiene que afrontar tarde o temprano.

Por otro lado, el gigante tampoco nos ofrece la privacidad que Legado digital u otros proporcionan, ni de palo, precisamente el negocio de Google es espiar todo lo que hacemos para hacer dinero con nuestros gustos o nuestras cuentas. Nosotros somos la mercancía que se vende, no somos usuarios,  no somos los clientes, somos el artículo que ellos venden en grandes cantidades como se hace con los yogures en las grandes superficies. Y tampoco se plantean, como hemos hecho nosotros, generar un patrimonio histórico de gran valor para la arqueología del futuro, no, ese no es su objetivo, por ahora...

Estamos ante una la habitual trampa del "no necesitas a nadie más, yo te doy todo lo que necesitas, y además gratis" que tanto les gusta a los de Mountain View. Esta es mi política de marketing favorita de esos encantadores chicos que son tan felices trabajando en su empresa, y que tanto bien hacen por la humanidad de forma altruista. Y una mierda. Google es un negocio, y muy gordo. Tal y como nos han ratificado hoy con la nueva funcionalidad, Google tiene un negocio de muerte: durante toda nuestra vida hacen dinero a paladas con nuestras fotos, nuestros videos, nuestros documentos, con nuestros teléfonos móviles, con nuestros gustos, con nuestra información personal, con todo, en definitiva. Somos mercancía fácilmente convertible en dinero solo por el hecho de que somos tan irresponsables que no nos importa coger dinamita en la mano siempre que nos la den gratis. Y ahora nos plantean que, después de muertos, sigamos engordando su cuenta de resultados. Reconozco que la idea es brillante, un golpe maestro en la línea de flotación de las pymes que, a base de imaginación, esfuerzo y trabajo, intentamos crear empleo generando un servicio de valor para las personas.

En este momento nuestro proyecto está teniendo una alta repercusión mediática, en los próximos días van a salir varios reportajes y entrevistas en diferentes medios digitales y convencionales sobre la idea y, sin ir más lejos, esta noche tengo concertada la primera de una serie de videoconferencias con México, un país en el que hemos querido hacer foco como punto de entrada en Latinoamérica y en el que nuestra idea ha llamado mucho la atención. Seguramente me preguntarán por esta noticia, y les diré la verdad de lo que pienso, como he hecho toda mi vida, porque yo siempre me he rebelado contra aquello que considero injusto. Y la realidad es esta.


Como siempre, el mercado dictará sentencia. Si en los próximos 2-3 meses ninguno crea su legado digital para el futuro por 12 euros al año tendré que cerrar la empresa, perderé todo lo que he invertido y se destruirán dos puestos de trabajo, las cosas como son, no hay más cera que la que arde. Y luego nos quejaremos de que en España no hay trabajo, bien, habrá que ir a Mountain View a ver si nos contratan ¿no?

Aquí no valen los paños calientes, ésta es la cruda realidad. Y no lo digo con resentimiento, ni mucho menos, lo digo con rabia porque Google me habrá ganado la partida, pero os aseguro que no me voy a rendir, voy a trabajar y a luchar sin descanso por Legado Digital. Para mí comienza una batalla personal y profesional en toda regla, con vosotros la gano seguro, sin vosotros la pierdo seguro, porque para mí vosotros no sóis un artículo en venta sino personas a las que atender con el mayor esmero posible. Escribo esta entrada escuchando en el iPod la banda sonora de 300, así que, espartanos ¿Nos acompañáis en la lucha?


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