El polvorín árabe

Hace 7 años visité, por primera y única vez, Egipto, el país cuya historia y tradición más me apasionan, y al que estoy deseando volver. Fueron tres semanas intensas en las que intenté no comportarme como un turista a pesar de ser un viaje organizado. Y lo que vi del pueblo egipcio me gustó, no sé si será porque siento una especial atracción por el mundo árabe y su cultura.

Dos años después, en 2008, me preguntaron en casa que donde tenía pensado ir de vacaciones ese verano. "A Siria", contesté. A mi mujer casi le da un patatús: "¿A quién demonios conoces que le interese Siria? ¿Por qué se te ha metido en la cabeza ir allí?" Mi respuesta fue tan contundente que aún me la recuerdan a diario en casa: "Porque es un país fascinante y hay que ir a conocerlo antes de que Oriente Medio sea un polvorín". Joder, nunca me ha dolido tanto acertar con una predicción.

Ese mismo año tras ver Siria también estuvimos en Jordania, y vine feliz y muy satisfecho, sobre todo después de haber visto Siria, un país increiblemente rico en tradiciones e historia, con miles de yacimientos arqueológicos por explorar, con una riqueza cultural, gastronómica, literaria y musical que sorprende. Y es que Siria, junto con Egipto y Mesopotamia, fue el corazón de nuestra civilización, nuestra historia comenzó allí. Aún recuerdo con nostalgia Damasco, la capital más antigua del mundo que existe en la actualidad; una ciudad que quiero volver a visitar para conocerla mejor, con más calma, y disfrutarla acompañado de los sirios, un pueblo que me ganó el corazón para siempre.

Pero por ahora no es posible, y al paso que va todo en el mundo árabe, se presenta harto complicado mi regreso a esa zona. Los problemas que sacuden a países como Túnez, Egipto, Siria, Marruecos, Jordania, Palestina, Iraq, etc, no son de fácil arreglo porque son transformaciones sociales (o destrozos) de profundo calado que llevan tiempo, y los diversos intereses de los países poderosos, tanto de Oriente como de Occidente, no permiten vislumbrar aires de libertad. Y es que USA, Rusia, Irán, Gran Bretaña y otros, son los mismos perros con diferentes collares.

Me duele mucho, muchísimo, ver que nadie de la opinión pública se ha preocupado por Siria en los más de 2 años que lleva el país en estado de guerra civil. Para el mundo del periodismo y de las redes sociales, tiene más valor, y suscita más solidaridad, un muerto en Alabama que 100.000 en Damasco. La postura que suscita esa zona del mundo entre la masa es "que se jodan y aticen entre ellos, que no son más que unos moros fanáticos de mierda". "Islam es muerte", proclaman muchos sin rubor, como si el cristianismo hubiese sido la cofradía del buen rollo en sus dos mil años de vida. Malditas religiones...

Y sin embargo ahora toca hablar del tema, porque es moda, porque lo que mola es sentar cátedra sentado en un sofá sin haber pisado nunca un país en conflicto ni haber hablado con sus gentes. Y son personas, señores, personas como nosotros, con las mismas inquietudes, las mismas necesidades, los mismos sueños y los mismos problemas. Da igual en qué o o en quién crean, son seres humanos, no nos engañemos. No vale mirar para otro lado como si esto no fuera con nosotros, los llamados "países civilizados", porque sí nos atañe. Y nos atañe porque de lo que ocurra ahí surgirán transformaciones que cambiarán el rumbo de la historia, del futuro conjunto de la humanidad, y no entender esto es no tener ni puta idea de cómo funciona el mundo.

Ahora es tiempo para que "expertos y analistas" digan si la intervención militar en Siria será la solución o no, es tiempo para que cualquier tonto del haba de la izquierda progresista exija que se deje que sean los sirios los que arreglen el asunto, es tiempo para que cualquier tonto del haba de la derecha recalcitrante pida que los americanos entren a saco y acaben con esta historia de una vez, es tiempo, por desgracia, de que hablen todos y calle uno.

Yo no tengo una opinión clara al respecto, lo que ocurre en Siria es lo suficientemente grave como para saber que no hay soluciones mágicas por muy drásticas que sean. Pero lo que si sé es que hace mucho tiempo que los sirios necesitaban la intervención de la comunidad internacional, hace tiempo que la puñetera ONU debía haber tomado cartas en el asunto, hace años que el gobierno sirio debía haber sufrido una asfixiante presión exterior junto con un bloqueo que le impidiera sostenerse. Pero no se ha hecho, nunca se hace, aquí se baila al son que tocan los de siempre. Y mientras tanto en Siria morirá más gente, y en Egipto, y en Iraq, y en...

Creo que el país que va a marcar la pauta más importante en el mundo árabe es Egipto, lo que ocurra en ese país va a ser un referente para todo el mundo musulmán puesto que ellos han comprobado que unir religión y política es un nefasto negocio de futuro, pero mientras tanto seguiremos viendo más muertos, y seguiremos viendo demagogia política barata, y seguiremos viendo indiferencia generalizada en occidente. Y yo seguiré escribiendo entradas como esta para llorar por el sufrimiento de tanta gente a la que estamos volviendo la espalda.


Entradas populares de este blog

Podemos desde la Historia

La Estética Trascendental en Kant

Historia y progreso según Kant