Sobre Egipto y Zahi Hawass

Este pasado viernes 24 de enero, el Dr. en Egiptología Zahi Hawass, que fue Secretario General del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto hasta la revolución que acabó con el gobierno de Hosni Mubarak, ha dado una conferencia en Madrid con ocasión de la celebración de la feria FITUR 2014. Yo creía que no iba a tener nunca la oportunidad de verle en directo así que, al enterarme de la noticia gracias al Twitter oficial de la Oficina de Turismo de Egipto en España, ni corto ni perezoso, al salir de trabajar me largué a Madrid a verle. La tontería me ha supuesto hacer 868 kilómetros en menos de 24 horas y llegar a la tarde del sábado tan cansado, que me he pasado casi todo el fin de semana en posición "horizontal", pero ha valido la pena y así puedo comentaros un poco mis impresiones.

Tenía una gran curiosidad por ver el tirón del mediático Hawass y no defraudó, llenó el salón de actos del Centro Cultural Conde Duque que tiene una capacidad para unas 290 personas, la mayoría de las cuales estaban preparadas para hacer fotografías a diestro y siniestro.

Desde el primer momento Zahi Hawass dejó claro porqué estaba allí: se trataba de hacer un llamamiento para que los turistas españoles acudan a Egipto, y para ello se apoyó en sus descubrimientos y en el extraordinario patrimonio que atesora una civilización tan fascinante como la de los faraones. No se cortó a la hora de enseñarnos algunos de los destrozos causados por los cairotas en el Museo Egipcio y en otros sitios. Tampoco se cortó a la hora de criticar la actitud de los Hermanos Musulmanes, y no tuvo ningún pudor a la hora de hacer un ejercicio público de hipocresía. Ni pestañeó.



Y digo esto porque Hawass habló bien de la revolución en sí misma, para lo cual criticó la gestión de Hosni Mubarak, a pesar de que a él le costó el puesto por ser un hombre cercano al gobierno derrocado. Hawass tuvo que salir por patas del país ya que él era uno de los que más a gusto se encontraba con Mubarak en el poder. Esto le acarreó tener luego que criticar la situación a la que se ha conducido al país y anhelar la llegada al poder de Al Sisi con el apoyo del ejército. No le dolieron prendas al decir que "la gente dice que hubo un golpe de estado, pero no fue así, los militares buscan lo mejor para el pueblo y por ello fue un golpe al gobierno por el bien del país". Curiosa manera de interpretar los hechos.

Por otro lado se alegró de los cambios que se están produciendo en Egipto con el apoyo "masivo" otorgado a la nueva constitución, pasando por alto el hecho de que únicamente el 33% del electorado se acercó a votar. Que no me diga a mi nadie que gobernar en un país con un 67% del electorado en oposición no es una cuestión más que preocupante. A mi me quitaría el sueño.

El caso es que, tras estas cuestiones que para muchos pasaron inadvertidas ya que estaban ávidos de ver las aventuras del Indiana de Gizah, Hawass se mostró tal cual es en su máxima expresión. Dio una conferencia absolutamente vertiginosa hablando con entusiasmo de sus descubrimientos (la momia de Hatshesphut, o la supuesta paternidad de Tutankhamon que casi todo el mundo académico cuestiona por carecer de datos objetivos), y de lo que él considera que está por venir (el posible descubrimiento de la tumba de Marco Antonio y Cleopatra). También, cómo no, sacó a relucir ese carácter tan fuerte del que tanto se habla para recriminar con educación a quienes hacían fotos de las diapositivas, para dar por terminada de golpe la ronda de preguntas final (solo dejó que hubiese una de una francesa), y para acabar de un plumazo con la ronda de fotos de la gente que quería fotografiarse con él. Al término de esa hora intensa, salió lo más rápido que pudo de allí ya que parecía estar deseando dejar de ser el centro de atención.



Hawass es un hombre al que le gusta más su faceta mediática que la egiptológica, no le hace ascos a ningún documental ni momento para inmortalizarse con gente famosa (nos enseñó multitud de fotos con personajes como Obama, la reina Sofía, Shakira o el equipo de la saga Transformers), y yo creo que, en cierto modo, no estaba demasiado a gusto puesto que estaba siendo utilizado, en el buen sentido de la palabra, con el fin de atraer turistas a su país, algo que no le encaja muy bien. Él quiere ser el fin último siempre, no el medio, eso lo pueden atestiguar de primera mano los egiptólogos que conozco personalmente y los que no conozco. Todos han tenido infinidad de problemas con él. Pero esta vez había que pasar por alto todo ello puesto que está en juego la maltrecha economía de un país que está en permamente tensión.

Hawass hizo su trabajo y lo hizo bien, nos divirtió, nos sorprendió y, sobre todo, nos mantuvo embelesados, pero todo se fue al traste al día siguiente al conocerse la cifra de 49 muertos que hubo en el país a causa de enfrentamientos y atentados. No puedo imaginarme la cara que pondrían mis amigos de la Oficina de Turismo al conocer al día siguiente lo ocurrido. Hawass había insistido horas antes en que viajásemos a Egipto porque nos necesitan y el país está tranquilo y se puede ir, pero no es cierto, no se pueden negar las evidencias. Eso sí, yo creo que debemos esforzarnos en ir ya sea por solidaridad o por interés cultural. Egipto necesita a países como España, que es uno de los que más turismo les aporta, y no hay que olvidar que, por el momento, el centro del conflicto está más localizado en El Cairo y Alejandría. Yo, humildemente, os invito a todos a ir al sur, a Luxor, donde hay tranquilidad y se puede volar en globo por el Valle de los Reyes o el Rameseum, donde se pueden visitar templos como el de Medinet Habu, Philae, Abu Simbel o Deir El Bahari, o disfrutar de la quietud del lago Nasser, y mezclarse con un pueblo como el egipcio, al que yo considero encantador y amable. O escaparse a bucear y disfrutar del sol en el Mar Rojo, no en vano, Egipto es el país donde se rinde culto al sol.



Nota: os dejo aquí el enlace a una entrada de Nacho Ares que también estuvo en el evento para que la disfrutéis.


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