Un asombroso legado digital canino

En 2011, el fotógrafo Theron Humphrey se embarcó en un proyecto fotográfico consistente en recorrer Estados Unidos de punta a punta para contar la vida de la gente corriente durante todos los días del año. Antes de partir, cayó en la cuenta de que necesitaría un perro para vivir más aventuras. Quería que fuese de la raza coonhound, y encontró a Maddie en una perrera de Atlanta, Georgia. Al principio no lo tenía claro, pero cuando la llevaba de vuelta a su caseta, la perra se aferró a su cuerpo todo el tiempo. Él pensó "¿Cómo voy a dejarte metida en esa jaula?". Pagó 40 dólares y se la llevó a su casa. Desde entonces Maddie ha estado con él día y noche, sentada a su lado en el asiento del copiloto de su furgoneta y dejando las ventanillas llenas de marcas de su hocico.

Maddie y Theron
Durante ese año en la carretera descubrió el talento de Maddie para posar ante la cámara. Aguantaba mucho tiempo en la misma posición. La retrataba en diferentes posturas y subía las imágenes a Instagram. Tiene más paciencia que un santo, y nunca dice que no a un bocado, así que resulta muy difícil convencerla de que se quede quieta para la foto. A veces se pone a babear en plena pose porque sabe lo que viene después.


En el restaurante de un amigo suyo de Atlanta, después de cerrar, se le ocurrió hacer una foto de Maddie tomando un café, le puso las patas en la mesa, su amigo sirvió el café y entonces, al tercer disparo, Maddie bostezó. Un instante de suerte en el que todo cuadró.


Poco antes de Halloween quiso hacer una serie de Maddie disfrazada. En una foto la sacó con dientes de vampiro, y luego la retrató vestida de fantasma con una tela blanca cubriéndole la cabeza.  Al principio recortó los ojos pero se dio cuenta de que también tenía que sacar el hocico.


Fueron a Austin, Texas, para asistir al Festival de Música del Sudoeste. Theron dormía en casa de un amigo y, cuando vio la funda de una guitarra se le ocurrió decirle a Maddie que se sentase dentro, y luego que se tumbase. Cuando le dijo que podía salir, se le quedó mirando.


Al pasar por delante de una sandía gigante en Hattlesburg, Mississippi, pensó "Esto no se ve todos los días", así que dio media vuelta, deshizo el camino andado, y colocó a Maddie en el centro de aquella inmensa fruta. Ciertamente, todo resulta más divertido en compañía de un perro...


En  Columbia, Indiana, estaba charlando con un antiguo compañero de habitación de la universidad, y le dijo: "¿Crees que Maddie sabrá mantener el equilibrio en un monopatín?", "Por supuesto", le contestó. Solo tuvo que ponerla encima y decirla "Quieta".


Maddie tiene muy  buen equilibrio, además de una fuerza física encomiable, como demuestra esta fotografía. Estas son las escaleras del estudio de un colega de Theron, de Atlanta. Se preguntaba si sería capaz de sostenerse sobre ellas en una postura tan complicada... y sí lo fue.


Theron Humphrey publicó en 2013 Maddie on things en la editorial Chronicle Books, que también ha servido para crear un Tumblr muy especial. Su nuevo proyecto es fotografiar historias de animales rescatados con éxito en los 50 estados del país. Si queréis más información podéis visitar su web en este enlace. También podéis seguir a Humphrey en Instagram, en donde atesora una preciosa galería de imágenes, en Twitter, y en Facebook. Os podemos asegurar que vais a disfrutar mucho con este legado canino.

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