Capadocia, una región bizantina de frontera

En 2013 recorrí Turquía (3.500 km por carretera en 12 días) y visitamos uno de los puntos turísticos más importantes del país, Capadocia, región clave en el desarrollo del Imperio bizantino entre los siglos IV y XI como sede espiritual, centro de arte y cultura, y patria de los más grandes teólogos de la iglesia oriental: los padres capadocios. La pérdida de esta región ante los turcos selyúcidas supuso el inicio de la decadencia bizantina.

Una vez disfrutada la experiencia de montar en globo, que no es para tanto como se pueda creer ya que solo estás media hora volando y se pasa mucho frío, comienzas a disfrutar de otra experiencia muy diferente que sorprende mucho más y te deja un recuerdo imborrable, se trata de la visita al llamado Museo al Aire Libre de Goreme.

Desde los siglos IV y V, Capadocia fue un lugar clave de la cristiandad oriental puesto que de esta región procedían teólogos de la importancia de Basilio de Cesarea, Gregogio Nacianceno o Gregorio de Nisa, que se formaron en torno a la figura de Santa Macrina. Durante este período, la espiritualidad capadocia corrió paralela a la de los grandes centros de Palestina y Egipto. Las célebres iglesias excavadas en la roca, y las catacumbas subterráneas decoradas que sobreviven aún en la actualidad, se remontan al período que va desde el siglo V al siglo VII y son testimonio de esa riqueza religiosa.

Entrada a la iglesia de San Juan Bautista de Cavusin (de finales del siglo V), en el valle de Goreme, sede de numerosas iglesias rupestres bizantinas en Capadocia

Las formaciones rocosas que se asemejan a conos en las laderas del valle fueron utilizadas como cementerios por los romanos, mientras que los bizantinos hicieron uso de ellos como iglesias. Hay alrededor de 50 iglesias y cuevas en la región en un escenario tan espectacular como este de la foto.


Durante los años más duros de la controversia iconoclasta que sacudió el imperio entre los siglos VIII y IX, muchas de estas iglesias sufrieron irreparables daños, pero otras quedaron indemnes, puesto que el culto se conservaba allí en secreto y su sofisticada decoración se había mantenido oculta.

Frescos de la iglesia de Karabash, del siglo XI

Después de la crucial batalla de Manzikert, en 1071, cuando tuvo lugar la derrota bizantina frente al ejército de los turcos selyúcidas, comenzó la progresiva pérdida de esta emblemática región que pasó a manos de los que serían enemigos por excelencia del Imperio de Oriente.

Visitar esta región en Turquía es imprescindible para conocer más sobre nuestro pasado, admirando al mismo tiempo la forma tan asombrosa en que el hombre se las ingenió para integrar su práctica religiosa en un escenario natural.


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