El legado de Pérgamo, Patrimonio Mundial

En junio de 2014 la ciudad de Pérgamo fue inscrita en el listado de Patrimonio Mundial de la UNESCO junto con Bursa, y la verdad es que fue una gran noticia. Puede que para muchos sea una gran desconocida, a pesar de ser una de las ciudades más importantes de la Antigüedad, y por eso quiero mostrar un poco cómo es, aprovechando que en 2013 estuve recorriéndola y disfrutándola. Fue una experiencia inigualable y os invito a ponerla en vuestra lista de sitios por recorrer, aunque lo cierto es que toda Turquía es una maravilla que nadie debería dejar de visitar: es un país que aúna historia, cultura, sol, playa, comida y patrimonio, entre dos continentes, como ningún otro sitio en el mundo.

Para hablar de Pérgamo vamos a remontarnos atrás en el tiempo y llegar al momento posterior a la muerte de Alejandro Magno en 323 a.C., cuyo colosal imperio fue dividido entre sus generales (diádocos) naciendo así tres grandes estados: Macedonia, Asia y Egipto. Tras esta situación hubo una falta de acuerdo por el reparto de tierras y de poder (algo lógico si pensamos en que llegó a tener 34 generales y la herencia era golosa), los militares se zurraron la badana entre ellos, y las posesiones se fueron disgregando hasta llegar a crearse los llamados reinos menores, entre los cuales se encontraba Pérgamo. Esta etapa de la Historia es conocida como Período Helenístico. El antiguo reino de Pérgamo se encuentra en la actual Bergama, y fue uno de los protagonistas de excepción de este período, a pesar de verse envuelto en las intrigas y conflictos que se desataron entre los gigantes políticos de la época. Sin embargo los gobernantes de Pérgamo supieron mantenerse independientes y, por medio de una inteligente gestión política, convirtieron el pequeño reino en un baluarte defensivo que, además, fue también un notable referente en el ámbito artístico y cultural del mundo helénico.



Como podéis ver en este vídeo, para acceder a ella es necesario subir en un teleférico (como cuando vas a esquiar), lo cual es muy excitante, pues el viento y el funicular le dan un toque cool y aventurero que mola bastante.

A pesar de su relevancia posterior, Pérgamo, antiguo vocablo indoeuropeo que significaba "lugar en lo alto", en tiempos de Alejandro Magno no debía de ser mucho más que una ciudadela fortaleza que aseguraba el control de una zona de paso en Asia Menor; su acrópolis se encuentra situada a unos 335 metros de altura aproximadamente. Inicialmente era una pequeña colonia griega de eolios, situada frente a la isla de Lesbos, que estaba habitada desde la Prehistoria. Jenofonte la citó por primera vez en la Historia en su obra Anábasis, al ser uno de los puntos por los que pasó el Ejército de los 10.000, pero esa es otra historia.

Una vez que logró su independencia, Pérgamo consiguió incluso expandir su influencia por diversas ciudades vecinas y conquistó el puerto de Elea, lo que le permitiría disponer de una base para albergar su propia flota. Átalo I Sóter fue el primer gobernante de Pérgamo que ostentó el título de rey. Entre sus méritos cabe citar que se enfrentó a los seleúcidas y a los gálatas, y supo escoger al mejor aliado posible en aquellos tiempos: el poder romano.





La dinastía gobernante de los Atálidas quiso hacer de esta ciudad la Atenas del mundo helenístico, y debido a su orografía, los arquitectos tuvieron que superponer tres grandes zonas reunidas entre sí por escalinatas, con miradores y terrazas que nos muestran un pintoresco nuevo gusto en aquella época que se adaptaba perfectamente al paisaje.

Acrópolis de Pérgamo

En esta ciudad hubo una biblioteca que llegó a albergar 200.000 ejemplares de libros en rollos de pergamino y es que, por si aún no lo sabíais, es aquí donde nació el pergamino, como ya nos sugiere su nombre. Esta invención surgió fruto del hecho de que los Lágidas, dinastía reinante en Egipto en aquella época, se negaron a exportar papiro que era el material utilizado, y de alguna manera había que escribir ¿no? :-)

La parte alta de la ciudad era la más importante, con una doble ágora bordeada por un templo de Dionisos. En la plataforma superior estaba el gran altar de Zeus, uno de los edificios más espectaculares tanto por su belleza como por sus dimensiones, y que no se encuentra en su sitio original, que es la zona del árbol de ahí abajo que se encuentra al fondo a la derecha de esta imagen...


...sino en el Museo de Pérgamo en Berlin, cuya visita es imprescindible pues allí se encuentran también el busto de Nefertiti y la Puerta de Ishtar, que no es moco de pavo :-). Este altar es la obra cumbre de la escuela escultórica de la ciudad; en sus relieves muestra un tema unitario que servía como ningún otro para conmemorar el servicio de la ciudad al helenismo: la Gigantomaquia, la lucha entre los dioses, que encarnaban la civilización, y los gigantes, que representaban la barbarie.

Altar de Pérgamo en Berlin
Recreación del templo de Trajano en la zona superior
La excavación de la acrópolis se realizó entre 1878 y 1886, a instancias del ingeniero, arquitecto y arqueólogo alemán Carl Humann, que una década antes había visitado las ruinas y consiguió interesar en el proyecto de excavación a Alexander Conze, director del Departamento de Escultura Antigua del Museo de Berlín, que luego se convertiría en el Museo de Pérgamo de dicha ciudad. Durante las excavaciones, en la cima de la colina, aparecieron los palacios reales y el arsenal, y hacia el sur se escalonaban cuatro terrazas con templos, como el de Dionisos y el de Atenea, además del impresionante Altar de Zeus y numerosos edificios civiles como el teatro de Dionisos y el Ágora. Arriba, dominando el valle del Selinus, se encuentra el templo de Trajano, levantado sobre anteriores estructuras helenísticas y cuyas ruinas, nada más verlo, te piden a gritos que las fotografíes.




Un poco más abajo se encuentra el Teatro, que como podéis apreciar tiene una inclinación increíble debido a la orografía de la zona. Se da la particularidad de que, debido a la falta de espacio, este teatro disponía de un escenario portátil. El motivo era que, para que se pudiese acceder a sus gradas, era necesario pasar por la zona en la que debía estar situado, por lo que hubo que hacer uno de quita y pon. En la segunda foto podéis apreciar la impresionante imagen que tenían delante los actores en las representaciones.


Vista desde el escenario (skene)
La zona delantera del escenario

Descendimos por sus empinadas gradas hasta llegar a la mitad, más o menos, momento en el que nos introdujimos por los pasadizos de la estructura interna abovedada que lo soporta, hasta llegar a la salida.


En época romana siguió manteniendo su prosperidad y su población creció, destacó por su riqueza su comercio, sus nuevos monumentos (como el Asclepeion y el templo de Serapis), y también por algún hijo ilustre como Galeno. En la época imperial alcanzó la friolera cifra de 300.000 habitantes. Nada queda de la gran biblioteca que rivalizó con las de Atenas y Alejandría, pero su pasado fue glorioso: en el siglo I a.C., Marco Antonio se llevó a Alejandría los manuscritos de Pérgamo como un regalo para su amada Cleopatra, para compensar los textos perdidos en el incendio.

Sin duda, Pérgamo se merece la calificación de Patrimonio Mundial. Eso posibilitará que muchas más personas la visiten y puedan recordar y admirar su historia y su legado.

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