El rey del ruibarbo

Alaska no será tierra de grandes cosechas, pero algunos de sus cultivos llegan bien alto. Los largos días de luz estival permiten que algunos ruibarbos (se cree que introducidos en la región por comerciantes rusos en el siglo XVIII) alcancen un metro y medio de altura, si no más.

Henry Clark
A principios del siglo XX Henry Clark (en la foto, en 1921), de Skagway, Alaska, era conocido como «el rey del ruibarbo» por su enorme cosecha. Los tallos de esta planta (y sólo ellos, pues las hojas y las raíces son tóxicos) aportaban vitaminas, fibra y sabor a quienes la fiebre del oro había llevado hasta el valle del Klondike, en Canadá. En esas latitudes había pocas posibilidades de consumir productos frescos. Hoy los descendientes de aquellos ruibarbos siguen prosperando bajo los cuidados de Charlotte Jewell, vecina de Skagway, que lleva un negocio de jardinería en el terreno donde Clark tenía su explotación. «La ciudad se hizo famosa por el ruibarbo –dice–, y todo gracias a la iniciativa de Henry Clark».

Vía: National Geographic.

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