La negación en Hume de la identidad personal


Descartes y Locke coincidían en la relevancia de la “autoconciencia” (de la conciencia de sí mismo) respecto a la “identidad personal”. Pero más allá de esta coincidencia inicial diferían en el papel que le atribuyen precisamente porque un autor se basa en premisas “racionalistas” y el otro es un “empirista”. Creo que así lo entendemos mejor: Descartes se interesa menos por la identidad personal mostrada por la autoconciencia porque aquí considera que encontramos una “verdad indudable” de la que concluye que somos una “substancia pensante”. Nada de esto se halla en Locke: no le interesa eso de una “primera certeza”, y el concepto mismo de “substancia” le parece problemático (es cierto, afirma, que “algo” parece ser el conjunto de sus propiedades y, “algo más”, las ‘soporta’, las ‘sostiene, algo ‘subyacente y previo’ (este es el significado del término latino “sub-stantia”, lo que está debajo), pero ese “algo más” no sabemos qué es, por lo tanto en el fondo cuestiona la noción cartesiana de “substancia”.

Un detalle más sobre el espinoso tema de la “identidad personal”. ¿Es cierto que alguien se define por su pura “autoconciencia”? David Hume afirmó que esto no basta: hace falta otra cosa de crucial relevancia. ¿Qué? La memoria: sin ella nadie sabe quién es pues nos permite hilvanar el relato de nuestra propia vida, de nuestras experiencias vitales. Pensemos, por ejemplo, en esa terrible enfermedad denominada Alzheimer: el afectado por ella tiene autoconciencia pero apenas memoria (solo memoria de corto plazo y a veces la memoria remota), y por eso su ‘identidad personal’ está dramáticamente mermada. Por otra parte si David Hume hubiese visto esa magnífica película de Christopher Nolan titulada Memento diría "eso es exactamente lo que yo expuse al respecto de esta difícil cuestión".


Lo que Hume sostiene es que la identidad del yo (la identidad de cada uno de nosotros, eso que nos define) es algo fluido, cambiante, y que por lo tanto no se la puede fijar o definir de un modo completo y definitivo, por eso niega que el yo sea o pueda ser una "substancia", algo idéntico y permanente en términos absolutos y completos; esto es, entiende Hume, una ilusión motivada porque en efecto uno en un momento de su vida alcanza, o eso parece, una cierta "estabilidad" pero luego la exagera y la convierte en una ilusoria "identidad permanente". Por otra parte lo que "ata" o "vincula" todas esas experiencias en las que nos hemos ido definiendo poco a poco o paso a paso es, principalmente, la "memoria" (gracias a ella, por ejemplo, alguien puede relatarnos o narrarnos su vida, o sea: su "identidad", en la acepción "fluida" de identidad que él plantea.



Estas tesis de Hume se pueden ilustrar mencionando varias películas, por ejemplo, así a bote pronto la mencionada Memento, también podría aludirse a la titulada A propósito de Henry, y una maravilla de Hitchcock teñida también de elementos del psicoanálisis de Freud llamada significativamente Recuerda...


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