Reseña de "Número Cero", de Umberto Eco

"Los perdedores, como los autodidactas, tienen siempre conocimientos más vastos que los ganadores.  Si quieres ganar tienes que saber una sola cosa y no perder el tiempo en sabértelas todas; el placer de la erudición está reservado a los perdedores. Cuanto más sabe uno es que peor le han ido las cosas."

Umberto Eco pone esta fulminante sentencia en boca de Colonna, un desconocido traductor y comentarista de libros que recibe un sorprendente encargo: ser el director adjunto de un periódico que puede salir a la luz... o no, y todo a cambio de una importante cantidad de dinero. Puede que de inicio no sea un punto de partida excesivamente interesante para su lectura, pero todo cambia cuando uno advierte que lo que Eco hace en la última novela que escribió antes de su fallecimiento, es moverse entre la realidad y la ficción para mostrarnos lo que hay detrás de los medios de comunicación. Lo fácil que resulta levantar sospechas sobre alguien sin ni siquiera aportar algún tipo de dato, basta con ponerle en el punto de mira.

"La insinuación eficaz es la que refiere hechos que carecen de valor de por sí, y que no se pueden desmentir porque son verdaderos.
De una no noticia hemos sacado una noticia. Y sin mentir."

Con una historia de corto recorrido (yo lo he leído en una mañana), y con la brillante narrativa que caracteriza al autor, desfila ante nuestros ojos la estructura falsa y mentirosa sobre la que se cimentan los actuales medios de comunicación. Una cuestión de suma importancia que se ve agravada en nuestros tiempos con la existencia de internet, lugar en el que cualquier tonto hace relojes y sienta cátedra con el fin de ganar audiencia y dinero. Se sirve así a unos intereses de poder, directa o indirectamente, que, aunque existan, nadie va a reconocerlos si está entre los beneficiados. Y es que, cada vez tenemos la información más cercana, y sin embargo cada vez estamos más desinformados.

Portada de "Número Cero".
"Nuestro editor  dijo una vez que los espectadores de sus cadenas de televisión tiene una edad media (digo edad mental) de doce años."

No puedo evitar que me vengan a la cabeza Tele 5, Antena 3 o La Sexta cada vez que leo esta frase. Me resulta imposible no ponerle la cara de Eduardo Inda a Simei, el jefe de Colonna en Domani, que así se llama la publicación en la novela, y que en la vida real sería OK Diario. Es algo más que un parecido razonable. Y si no, lean este párrafo y díganme si no estoy en lo cierto.

"En absoluto -sonrió Lucidi-. La compilación de un dossier puede hacerla incluso un estudiante universitario a quien se le dan cuatro perras para que se pasee por las hemerotecas. ¿No irá usted a pensar que los informes, no digo ya de los periódicos, sino incluso de los servicios secretos, contienen noticias inéditas? Ni siquiera los servicios de inteligencia pueden derrochar su tiempo de ese modo. Un dossier contiene recortes de prensa, artículos de periódicos donde se dice lo que todos saben. Salvo que no lo sabía el ministro o el líder de la oposición a quien va destinado, que nunca ha tenido tiempo de leer los periódicos, y lo toma como secreto de Estado. Los informes contienen citas desperdigadas que luego la persona interesada tiene que elaborar, de modo que afloren sospechas, alusiones. Un recorte dice que Fulanito ha sido multado hace años por exceso de velocidad, otro que el mes pasado visitó una acampada de boy scouts, otro más que ayer se le vio en una discoteca. Se puede empezar perfectamente por ahí para sugerir que se trata de un temerario que se salta las normas de circulación para ir a lugares donde se bebe, y que es probable, digo probable pero es evidente, que le gustan los jovencitos. Lo bastante para desacreditarlo. Y diciendo sólo la pura verdad. Además la fuerza de un dossier es que ni siquiera sirve enseñarlo: basta con hacer circular la voz de que existe y de que contiene noticias -digamos- interesantes."
Umberto Eco asume como escritor una vez más el papel de abogado del diablo para recordarnos la realidad informativa: el periodismo ya no informa, opina. El objetivo es aborregar e influir en la conciencia colectiva con el credo personal del medio del que se trate. Grandes dosis de deporte, ocio barato, e insustancial vida social. En esto consiste la prensa, o en eso se ha convertido, con tipos como Eduardo Inda.

Umberto Eco

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