Pasión por las serpientes

El fotógrafo Guido Mocafico, de origen italiano y nacido en Suiza, vive en París. La mayoría de las imágenes de esta serie aparecen en su obra Serpens, publicada por la editorial Steidl, y nos lo cuenta así:

A pesar de su nombre, las mambas verdes de África occidental (Dendroapsis viridis) pueden ser de distintos colores. También son muy venenosas.

La primera vez que fotografié una serpiente de cerca casi me desmayo. Siempre me habían parecido terroríficas a la vez que fascinantes, una mezcla de atracción-repulsión, de amor-odio, que en mi opinión sentimos la mayoría de los humanos ante estos increíbles reptiles. Con esta serie me propuse explorar esas sensaciones.

Estas víboras arborícolas variables (Atheris squamigera) son también africanas. Miden menos de 60 centímetros pero son muy venenosas. Me atrajo la variedad de colores en la misma especie. Pese a los años que llevo fotografiando serpientes, su gran diversidad no deja de sorprenderme.

Herpetólogos, museos y tiendas especializadas me surten de serpientes de todos los colores, texturas y tamaños. También me aportan su valiosa experiencia. Una vez salieron de su habitáculo ocho temibles cobras. Sabía que no debía mover ni un pelo.

El veneno de estas serpientes, llamadas mocasín cabeza de cobre (Agkistrodon contortrix), es utilizado en medicina para el tratamiento de la epilepsia. Abunda en América del Norte, Australia y la India.
 Cada sesión dura unos 45 minutos. Los expertos colocan los reptiles en una caja forrada de tela, con los laterales de plástico transparente. Yo me sitúo a 60 centímetros, retiro la tapa, enfoco la cámara y espero a que surjan dibujos y curvas.

Estos ejemplares de serpiente rey de California (Lampropeltis jetuda californiae) son albinos, y no de color blanco y negro como casi todos sus congéneres. En esta imagen oscurecí digitalmente los laterales de las cajas pero sin alterar ni editar el color de los reptiles.
Esta serie ha supuesto para mí una gran experiencia: soy capaz de manejarme con las serpientes y he aprendido mucho acerca de las distintas especies. Pero mi mayor aprendizaje es observar la reacción del público ante las imágenes. Esa mezcla de miedo y deseo desvela algo muy primario de nuestra especie.

El atractivo estético de la inofensiva serpiente ratera rinoceronte (Rhynchophis boulengeri) radica en sus extraños colores lustrosos y en las protuberancias del hocico. En esta serie he fotografiado unas 120 especies diferentes, apenas una muestra teniendo en cuenta que en el mundo hay más de 3.000.

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