Historia y progreso según Kant

En el siglo XVIII estamos en la modernidad plena, en ella se consuma enteramente el paso del Teocentrismo propio de la Edad Media y la primera modernidad (en el Renacimiento y el siglo XVII) al Antropocentrismo. Un autor que pensó profundamente este paso fue Kant sosteniendo que el hombre es el sujeto de la razón y por ello el fundamento del mundo. En el marco de la Ilustración –en cuyo seno se movió Kant– se afirmó que hay una Historia Universal (la historia por lo tanto sería única, omniabarcante) y que esta historia está marcada por el Progreso (el tiempo histórico debe ser, por lo tanto, lineal, continuo y acumulativo, ascendente –va de lo inferior hacia lo superior, etc.). Esta idea de una Historia Universal en Progreso significa por lo tanto creer que el mundo moderno (con el conjunto de procesos que lo definen) marca el fin de la Historia: la meta o la cima a la que se debe dirigir toda la humanidad. Está aquí, por cierto, la tesis que dio alas al colonialismo del siglo XIX: si el mundo moderno es el mejor, es la cima de la historia, resulta “lógico” que los demás pueblos “inferiores” estén bajo su “tutela”. En general, por lo tanto, la afirmación del Progreso de la Historia realizada por la Ilustración es un procedimiento de legitimación: si sucede algo y enseguida se dice de ello que contribuye al Progreso entonces eso, sea lo que sea, resulta legitimado, avalado, justificado, pues acerca a la meta, aproxima al fin, conduce al estadio superior.

En el terreno sociopolítico ¿cuál es según Kant la meta de la Historia Universal? ¿qué es lo que define su progreso? La consecución de un Estado de Derecho vertebrado por una Constitución política que encauce una democracia liberal y representativa. ¿Les resulta familiar todo esto? Cuando en cada Nación haya un Estado de este tipo, el paso siguiente será una Organización de Naciones Unidas (lo que Kant llama ‘Estado Cosmopolita’). Es esto lo que define y caracteriza el fin de la Historia, el logro del Progreso.

Sobre la filosofía de la Historia y de la Sociedad

¿Y cuál es, según el planteamiento de Kant, el motor del Progreso? Un mecanismo natural que llama “insociable sociabilidad”; esto significa que el ser humano está atravesado por una tensión radical entre egoísmo (insociabilidad) y altruismo (sociabilidad). El impulso del progreso –según esta propuesta teórica- está en la “guerra” entre individuos y naciones (en medio del optimismo ilustrado introduce aquí Kant una cierta dosis de pesimismo –de raíz “protestante”, en su caso). Según esto el Progreso tiene el efecto (casi mágico, por decirlo así) de convertir el mal (la guerra, el dolor...) en bien (la paz, la felicidad...).

Actualmente, después de los desastres del siglo XX, y en medio de los problemas medioambientales y de otro tipo, la tesis ilustrada de que "automáticamente" la Historia está en progreso –una idea que fue obvia y evidente durante mucho tiempo- es objeto de debate y discusión. Esto sucede porque el mundo moderno está en plena crisis (por eso se habla de ‘postmodernidad’ y cosas similares).

En consonancia con la Ilustración, Kant sostuvo que la Historia progresa hacia mejor y que el mundo moderno es la meta o el fin de la Historia Universal. Concluyo, a título personal, diciendo que el pensamiento de Kant es, sin duda, uno de los más influyentes que hayamos conocido hasta la fecha en muchos ámbitos.

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