Kant: juicios analíticos, juicios sintéticos a posteriori y a priori

Kant considera que el conocimiento puede ser a priori o a posteriori: el primero es el que no funda su validez en la experiencia, el segundo es el que se deriva de ella. Este último no puede ser universal ni necesario, por tanto, la ciencia requiere un saber a priori, que no esté limitado por las contingencias de la experiencia aquí y ahora. Kant encuentra varios tipos de conocimiento a priori: la matemática, la física, la metafísica tradicional, que pretende conocer sus tres objetos, el hombre, el mundo y Dios. Estos objetos están fuera de la experiencia, porque son "síntesis infinitas". No puedo tener una intuición del mundo, por ejemplo, porque estoy en él, no se me da como una cosa. Pero Kant se pregunta si es posible la metafísica; encuentra que las otras ciencias (matemáticas y física) van por su seguro camino, pero parece que la metafísica no, y se plantea sus tres problemas capitales:

- ¿Cómo es posible la matemática?: Estética trascendental. No se refiere aquí a lo bello, sino a la sensibilidad, en su sentido griego de aísthesis)

- ¿Cómo es posible la física pura?: Analítica trascendental.

- ¿Es posible la metafísica?: Dialéctica trascendental. Repárese en la diferente forma de la pregunta, que en este tercer caso no supone la posibilidad.

En el libro Crítica de la razón pura, Kant parte de que ya hay un conocimiento científico perfectamente organizado, ¿cuál? Kant pensaba principalmente en la física matemática de Newton (un conocimiento que consiste en un sistema de leyes que explican distintos procesos de la Naturaleza). Respecto al conocimiento científico Kant pregunta: ¿cómo es ese conocimiento posible? ¿cuáles son las “condiciones de posibilidad” de ese conocimiento? (según Kant, eso que pueda señalarse como las condiciones de posibilidad de la ciencia es, nada menos, el fundamento de la ciencia, a partir de lo cual se garantiza que ésta es verdadera).

Hilo conductor del descubrimiento de los conceptos de la razón pura.

Una ciencia es un complejo sistemático de juicios, la verdad y el conocimiento se dan en los juicios, por tanto Kant tiene que hacer, ante todo, una teoría lógica del juicio. Para ello, distingue entre juicios analíticos y juicios sintéticos. Son juicios analíticos aquellos cuyo predicado está contenido en el concepto del sujeto. Los sintéticos son aquellos cuyo predicado no está incluido en el concepto del sujeto, sino que se une o añade a él. Por ejemplo: los cuerpos son extensos, la esfera es redonda; pero, en cambio, la mesa es de madera, el plomo es pesado. La extensión va incluida en el concepto de cuerpo, y la redondez en el de esfera; pero no la madera en el concepto de mesa, o la pesadez en el de plomo. Los juicios analíticos explicitan el concepto del sujeto; los sintéticos lo amplían. Estos, por tanto, aumentan mi saber, y son los que tienen valor para la ciencia.

Kant subraya, además,  que en el conocimiento científico intervienen dos tipos de elementos: unos son a priori y otros son a posteriori. Dice Kant ¿qué es lo a priori de la ciencia?: el espacio y el tiempo (las intuiciones puras o las formas a priori de la sensibilidad), y las categorías (los conceptos puros o a priori, por ejemplo el concepto de causa y de efecto). ¿Qué es, en el conocimiento científico, lo a posteriori, lo que “viene después”, lo que en sentido estricto “no puede ser anticipado” pues tiene que ocurrir, tiene que sernos "dado"? La experiencia sensible: los datos sensibles (en la ciencia, lo a posteriori es, por lo tanto, lo que se encuentra a través de la observación experimental). A primera vista parece que los juicios analíticos son a priori, obtenidos por puro análisis del concepto, y los sintéticos, a posteriori. Lo primero es cierto, y los juicios a posteriori son por lo general sintéticos, pero no es cierto el recíproco: hay juicios sintéticos a priori, aunque parezca una contradicción, y éstos son los que interesan a la ciencia, porque cumplen las dos condiciones exigidas. Son, por una parte, a priori, es decir, universales y necesarios; y, por otra, sintéticos, esto es, aumentan efectivamente mi saber: 2 + 2 = 4, la suma de los tres ángulos de un triángulo es igual a dos rectos, son juicios sintéticos a priori, sus predicados no están contenidos en los sujetos, pero los juicios no se fundan en la experiencia. También fuera de la matemática, en la física y en la metafísica, encontramos juicios sintéticos a priori: todo fenómeno tiene su causa, el hombre es libre, Dios existe. El problema de la posibilidad de estas ciencias se reduce a este otro: ¿cómo son posibles —si es que lo son— en cada una de ellas los juicios sintéticos a priori?

Arquitectura de la razón pura.

La tesis de Kant es que lo a priori del conocimiento científico es todo aquello previo e independiente respecto a lo a posteriori. Si preguntamos ahora ¿qué o quién es el portador de eso a priori de la ciencia, espacio, tiempo, categorías? Kant responde: lo a priori es algo propio del “Sujeto humano” en tanto que es un ser “racional”; así pues, el fundamento del conocimiento (o de la moral, o de la política, o del arte, etc.) no es ya, como se había dicho tradicionalmente, “Dios”, sino el propio ser humano. Por eso en Kant tiene lugar plenamente el paso del teocentrismo al antropocentrismo.


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