Arte de la Edad de Piedra en África

Para los antiguos bosquimanos o san, ver a un chamán entrando en un estado de trance era un visión impresionante del mundo de los espíritus. El chamán, una especie de médico brujo,  comenzaba su preparación rodeado de música elevada, ritmos de percusión y cantos, realizando una danza ritual muy elaborada alrededor de una hoguera llameante.

A medida que la ceremonia avanzaba, una respiración rápida y una concentración profunda anunciaban el comienzo del trance, momento en el que el chamán se inclinaba hacia delante, sudando y temblando, y sangrando por la nariz. Según la tradición, éste era el punto en el que, de manera metafórica, moría, accedía al mundo espiritual e invocaba a los poderes sobrenaturales necesarios para el bien de su gente. Aquellos poderes podían ser empleados para curar a los enfermos, solicitar lluvias, conquistar a los enemigos o mejorar las perspectivas de caza.

Formas básicas de arte mural que muestran nativos cazando en Zimbabue.

El trance forma parte de numerosas culturas antiguas y aún se practica en muchas partes del mundo. Comúnmente, alguien que se adentra en este estado (o incluso alguien que sufre de una migraña intensa), experimenta una serie de alucinaciones producidas por el sistema nervioso. Estas comienzan con formas geométricas, espirales, redes y formas en zigzag, y se van convirtiendo en imágenes de seres vivos u objetos. En el estado final, en el que la mente gira, los sujetos cuentan haberse visto a sí mismos como parte de la alucinación y haber sentido que se transformaban en un animal o espíritu.

Es en un contexto místico de este tipo en el que algunas de las manifestaciones más importantes de arte rupestre han sido elaboradas. A pesar de que la interpretación de este arte es una ciencia inexacta, varios expertos opinan que existe un paralelismo entre la magia de los chamanes y el arte prehistórico del sur de África. Una teoría muy citada es la de que las pinturas de un antílope moribundo simbolizan la entrada en el trance, ya que los movimientos de este animal en el momento de la muerte son parecidos a los del chamán. Durante mucho tiempo, los bosquimanos han creído que el eland, uno de los antílopes más grandes y de mayor importancia espiritual, liberaba grandes poderes al matarlo. Un chamán podía aprovechar dichos poderes para sus propios fines.

Arte rupestre en la era espacial

Hasta la fecha, el arte rupestre más antiguo encontrado es el hallado en siete losas en la cueva Apollo 11 de Namibia, llamada de esta manera debido a que el arqueólogo que las encontró, Eric Wendt, estaba escuchando la retransmisión por radio del viaje a la luna de 1969 mientras trabajaba en ella. Las losas muestran varias imágenes, incluyendo el cuerpo de un antílope bajo una línea roja, un rinoceronte negro, un animal con rayas, y otro con forma de gato y piernas aparentemente humanas.
Había también diseños más abstractos, como líneas negras junto a una mancha roja. Se dataron todas las pinturas a mediados de la Edad de Piedra, entre 25.000 y 17.000 a.C. más o menos, basándose en las dataciones por radiocarbono aplicadas al carbón vegetal encontrado junto a las imágenes.
En otros lugares de África existen ejemplos igualmente impresionantes. La cueva de Wonderwerk en Northern Cape Province contiene pinturas que se remontan 10.000 años; en los macizos del Sahara como Hoggar, Adrar des Iforas y Tibesti, se han hallado grabados de animales elaborados hacia el año 5000 a.C.; y la cueva Nswatugi, en los montes Matojos, Zimbabue, muestra claramente la importancia religiosa que tenían para los indígenas los animales salvajes.

Arte rupestre en África

Parte del arte rupestre encontrado es mucho más moderno, prueba de ello son las imágenes de ganado y caballos domesticados, carruajes y soldados británicos del siglo XIX, pero algunos temas han perdurado durante miles de años. Pinturas de antílopes, reflejo de la mitología san, aún se realizaban en las montañas de Drakensburg de Sudáfrica entre los siglos XVI y XIX d.C.

Desde que, a principios del siglo XX, la mayoría de los arqueólogos reconocieron formalmente la existencia de pinturas rupestres prehistóricas, el conocimiento sobre el tema ha aumentado enormemente. Ahora está claro que los artistas de la Edad de Piedra no se limitaban a las cuevas, sino que es en las cuevas donde sus obras han sobrevivido mejor a los efectos de la erosión. Decoraban acantilados y refugios de roca, y existen también ejemplos de arte portátil como grabados en piedras, huesos, dientes tallados y colgantes de conchas.

Arte rupestre con imágenes de animales en una ladera en Twylfontein, Sudáfrica.
"El arte rupestre muestra la relación entre animales y cazadores"

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