Reseña de "Oriente Medio, Oriente roto", de Mikel Ayestarán

Cuando uno ve la antigua ciudad de Palmira en la portada de un libro, la compra se antoja probable. Cuando, además, el título hace referencia a Oriente Medio, la región que se convirtió en el centro del mundo y foco de infinidad de guerras y disputas que aún perduran, la compra se torna en prácticamente segura. Cuando uno se fija en que el autor del libro es Mikel Ayestarán, la compra es ineludible.

Portada de "Oriente Medio, Oriente roto", de Mikel Ayestarán.

En este su segundo libro, Mikel ha tomado la decisión de hacer un somero repaso por su trayectoria profesional y algunas de sus vivencias, y lo hace utilizando la primera persona y el presente verbal. Este formato, que a mí generalmente se me hace insoportable cuando de referirse al pasado se trata, en este caso dota a la narración de un dinamismo insospechado, lo que provoca que no sea posible abandonar la lectura hasta llegar al final. Aquí puedes leer el prólogo para que lo compruebes por ti mismo.

Es asombroso. No sé cómo lo ha hecho pero Mikel ha estado en todos los "fregaos" de Oriente Medio el primero. Es como una especie de Usain Bolt del periodismo de conflictos. En enero de 2004 viajó a Irán para cubrir el terrible terremoto que asoló la histórica ciudad de Bam y que se cobró decenas de miles de vidas humanas. En 2006 acudió a Beirut para ser entrevistado en una televisión libanesa y recibió su bautismo de fuego: Israel bombardeó el país como respuesta a un ataque de Hizbulá. "Los periodistas vamos a los lugares de los que escapan los civiles", afirma Mikel debido a que debía viajar a Sidón y Tiro, históricas ciudades fenicias situadas al sur del país, el principal objetivo israelí. En 2008 aterrizó de mala manera en Bagdad, presenció la terrible ashura, y comprobó en primera persona los devastadores efectos que había producido la invasión de Irak en 2003 por parte de EE.UU., con el apoyo de Reino Unido, España, Polonia y Australia. Algo que a España le ha acarreado sufrir fanáticos atentados de los que se responsabiliza luego a ETA o a los bolardos.

Ashura. Vía Vocativ.
En 2010 se dirigió a Afganistán para adentrarse en territorio talibán dentro de una unidad militar norteamericana. En 2011 fue el turno de Túnez, y cómo no, el motivo era presenciar desde dentro la ya famosa "Primavera Árabe". Los efectos de este movimiento se contagiaron a otros países, así que Mikel se desplazó a El Cairo al mes siguiente para meterse de lleno en la plaza Tahrir. Sin apenas tiempo para un respiro, ese mismo año viajó a Yemen, el país más pobre del mundo árabe y que, por ese motivo, no despierta el mismo interés que Venezuela, por ejemplo. Al mes siguiente viajó a Pakistán para ver con sus propios ojos el lugar en el que había sido abatido Osama Bin Laden. En octubre de 2011 se desplazó a Sirte (Libia), ciudad en la que había sido cazado Muamar el Gadafi.

Mapa de la región
Entre 2007 y 2013, Mikel Ayestarán estuvo viajando a Siria. La primera vez tuvo ocasión de entrevistar a Bashar al Asad y confiesa que, entre 2006 y 2011, el país era para él una base de operaciones segura hasta que estalló la revuelta y, en 2012, sufrió una emboscada viajando en el seno de un convoy militar. A partir de ahí, la guerra y el drama de los desplazados. "Nuestra esperanza de vivir llega de Dios, no de Europa, donde no nos quieren", es lo que le dijo a Mikel en 2016 Alrazak Hariri, un frutero que vive en Zaatari, un campo de refugiados que acoge a 80.000 personas en Jordania (no es el único, hay más), y al que acudió para conocer de primera mano el infame modo de vida reinante. "¿La ONU? Lo que tiene que hacer Occidente es dejar de apoyar a los grupos terroristas, porque ellos son los que obligan a la gente a huir", le apuntó uno de los responsables de los desplazados. "Es hora de dejarse de cumbres internacionales y cortar de una vez por todas el apoyo a los grupos armados de forma inmediata", le espetó el alcalde con firmeza. Años después vemos que todos ellos han clavado el diagnóstico, pero en Occidente se le echa la culpa al empedrado.

"El futuro de los sirios pasa por las decisiones que se tomen en los despachos de Washington, Moscú, Riad o Teherán, las grandes potencias mundiales y regionales que dirimen sus diferencias en el tablero sirio"... "Los palestinos esperan desde 1948 la vuelta a los hogares de los que fueron expulsados por Israel; en el caso de los sirios, el éxodo solo acaba de empezar, pero ya se han dado cuenta de que es un viaje sin retorno."

Mikel Ayestarán

Tras pasar por Irak y Siria para hablar del Estado Islámico, Mikel finaliza su viaje en 2017, en Jerusalén, la ciudad en la que vive con su familia. Allí se pregunta quién ha empezado la guerra y no encuentra respuesta. Mientras tanto Oriente Medio se despedaza, es un campo de batalla en el que Occidente entra y sale "como Pedro por su casa".


En mi modesta opinión, Oriente Medio, Oriente roto es un libro de imprescindible lectura. En cada capítulo el autor se preocupa por explicar algo de la historia de cada país con el fin de explicar cómo se ha llegado a la situación actual en cada caso. Debido a que plantea situaciones reales y muy duras, sin intentar pontificar ni dar soluciones, nos obliga a pensar, a recapacitar y concluir por nosotros mismos, sin mediación de terceros interesados. Y, desde mi punto de vista, levantarse y pensar es lo más revolucionario que el ser humano puede hacer.


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